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Sobre las secciones juveniles de los partidos políticos y su proliferación

Si repasáramos uno a uno, antiguas o presentes corporaciones municipales de muchos de los pueblos de nuestro entorno, veríamos como la presencia de gente joven siempre ha sido una constante en ellas.

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No existían las secciones juveniles de los partidos, y aun así, el relevo generacional siempre estuvo garantizado porque había decenas de muchachos dispuestos a trabajar por su pueblo.

En la actualidad, es normal que cada día que pasa veamos la proliferación y el auge de las secciones juveniles de diferentes partidos políticos. El PSOE con sus Juventudes Socialistas, el PP con sus Nuevas Generaciones y también IU tiene su sección juvenil. UPyD es de los pocos partidos que no cuentan con este tipo de organizaciones que son usadas entre los jóvenes para promover los valores democráticos, fomentar la participación política, aportar ideas y un largo etcétera, o al menos eso intentan vender.

Cabe preguntarse si esto es realmente así o quizás los motivos y objetivos están un poco distorsionados. Como los champiñones, aparecen las secciones de los partidos políticos, pero ¿cuál es el verdadero origen de estas agrupaciones? Según los propios partidos, lo que se quiere es dar voz a los más jóvenes, acercarles a la política, permitirles participar y enseñarles lo que es la realmente, máxime en estos tiempos que nos toca vivir en la que la figura del político está tan denostada.

Aquellos peor pensados también podrían vislumbrar otros motivos “menos nobles” como conseguir unas caras jóvenes y guapas que aplaudan o que se sienten a menear banderas en mítines y actos de los primeros espadas, asegurarse unos buenos afiliados que permitan que las organizaciones políticas pervivan y favorecer el clientelismo político desde bien temprano.  De ser lo segundo, estaríamos hablando de una verdadera chapuza, que aquí en estas tierras castellanas conocemos como "pan para hoy y hambre para mañana".

Conseguir reclutar a unos cuantos jóvenes no resulta fácil en una sociedad en la que actualmente valores como el compromiso, la responsabilidad o la decencia no son los que más abundan entre  los adolescentes. Pero si hay algo que les gusta a los jóvenes es la fiesta, esa es la clave: excursiones a no sé qué congreso, celebración anual en no sé qué pueblo y después de cada acto, una buena merendola, unas copichuelas e incluso una capea donde los más valientes puedan esquivar las embestidas de los cornúpetas como entrenamiento para embestir las cornadas de la política. ¿Quién se puede resistir a algo así? Como forma de hacer grupo está muy bien, pero hasta el que asó la manteca con el dedo sabe que para ese viaje no hacen falta unas alforjas con el anagrama de la rosa, la gaviota, o la hoz y el martillo. En los pueblos existe desde tiempos inmemoriales algo tan extendido como son las peñas que han servido de núcleos de convivencia y que desde hace años para acá están copiando los urbanitas. No pasa nada si los chavales que engrosan las secciones juveniles de los partidos no saben lo que defienden las siglas del partido, o si meten la pata en alguna red social o en una tertulia radiofónica diciendo auténticas barbaridades o confundiendo el culo con las témporas. Lo realmente importante es reclutar gente y tener buenos datos. ¿De verdad quieren los cargos políticos que algún joven con ideas confundidas o simplemente sin ideas desprestigie aun más a los partidos y a la política? Es triste percibir como lo importante es tener no se “cuantitas” juntas y cientos de afiliados! Mientras esos, los verdaderos políticos, no se conciencien de que es mejor ser pocos, pero buenos, y no muchos y poco buenos, seguirán cavándose su propia tumba porque buena parte de estos falsos políticos en ciernes, no sabe ni donde se ha metido. 

Aunque también es verdad, que dentro de toda esa masa se puede encontrar a jóvenes verdaderamente válidos que luchan por sus ideas, están comprometidos con la sociedad y dispuestos a cambiarla para mejor. De esta manera cabe esperar que a estas juventudes, nuevas generaciones o como las quieren llamar dejen a un lado tanta fiesta para centrarse en la sociedad y la política como tal. Y que quede claro que lo cortés no quita lo valiente, pero lo primero es lo primero.

Muchos tenéis ilusión y ganas de trabajar, pero otros cuantos no conocéis lo que eso significa. A esos últimos: quedaos en casa que para ir a haceros fotos, iros de meriendas o a tomar cuatro cubatas, no hace falta afiliarse a ningún partido ni sindicato, porque al final estáis desprestigiando a quien vale. ¡Jóvenes comprometidos: luchar por lo que queréis, seréis bien recibidos y agradecidos en la sociedad. Sois el futuro, y además un gran futuro, pero siempre y cuando sepáis quien se os arrima!

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