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CARGOS PÚBLICOS, PERO SOBRE TODO VECINOS

Alcalde y portavoces de la oposición de disponen a vivir las fiestas de diferente manera y con diferentes responsabilidades pero con el común deseo de que todo transcurra por unos cauces de convivencia y normalidad
Alberto Collantes, Orlando Aranzana y Gloria Alonso comparten recuerdos y deseos festivos

Alberto Collantes, Orlando Aranzana y Gloria Alonso.

JuanJ. Villalba Pinilla

Alberto Collantes, Orlando Aranzana y Gloria Alonso, alcalde y portavoces del PSOE e IU respectivamente, son además de cargos públicos, vecinos de Viana de Cega. Como cualquier otro residente de la localidad participarán de las fiestas que se aproximan intentando disfrutar en la medida de sus posibilidades de los actos programados. Ninguno de ellos nació en Viana pero los tres se asentaron en ella antes o después. Quizás sea ésta una buena ocasión para trascender la esfera política y conocer algo más de cómo llegaron al pueblo y cómo viven las fiestas. Los tres han contestado a un pequeño cuestionario que les hemos planteado.

¿Cuándo llega a Viana de Cega?

Alberto Collantes: Llegué hace veintisiete años y llevo residiendo de forma estable veintiséis.  Escogimos Viana porque preferíamos la forma de vida de un pueblo del entorno de Valladolid a la de la propia capital. De entre las opciones que barajamos para instalarnos escogimos  el pueblo porque me traía recuerdos de juventud, de veranos, de fiestas y además teníamos amigos.

Orlando Aranzana: Llegué a este pueblo cuando tenía nueve años. Hasta los cuatro años viví con mi familia en Portillo, al lado del castillo, pero mis padres buscaban algo por los pueblos del alfoz de Valladolid y terminaron comprando una parcela y haciendo una casa en el Coto del Cardiel.

Gloria Alonso: Tras llegar a Valladolid desde mi Asturias natal viví dos años y medio en Valladolid y otros cuatro en Laguna de Duero. Mi marido y yo buscábamos un lugar que tuviera ambiente de pueblo más pequeño y por casualidad dimos con Viana. Unos amigos nos trajeron a cenar aquí, conocimos el pueblo y nos encantó. Empezamos a buscar casa y en febrero de 1992 nos instalamos.

¿Cuáles son tus primeros recuerdos de unas fiestas de San Roque?

A.C.: Al margen de los de juventud cuando venía a ver amigos,  como vecino mis primeros recuerdos son de vivirlas como sufridor. En aquellos años yo trabajaba en el negocio familiar y cuando salía a trabajar o volvía a casa me encontraba que mi pueblo estaba en fiestas y yo estaba un poco desubicado. A medida que me fue integrando en el día a día los recuerdos son de fiestas con la casa llena de amigos y familiares que nos visitaban.

O.A.: Los primeros sonlos que tengo de niño de ir a la vega del río a buscar ramas de chopo para hacer la peña. En aquellos años era mucho más común y accesible el que te dejaran algún local o algún corral para hacer la peña y hacíamos varias habitaciones con palos y la ramera. Ahora esto es mucho más difícil debido al urbanismo masivo que hay en Viana y a la demanda de viviendas. También recuerdo que la Plaza Mayor, que era de tierra con la fuente en el medio, era el centro neurálgico de la fiesta y se cercaba con talanqueras para celebrar las capeas de toros.

G.A.: Precisamente los de las fiestas de 1992 y las tengo muy frescas por un episodio que me ocurrió con un toro. Conocía los encierros por los años que pasé en Laguna, pero nunca los había vivido de manera directa. Da la casualidad que el recorrido de los encierros de Viana en aquella época pasaba por mi puerta y durante uno de ellos, al ir a cruzar la calle toda confiada, vi como un toro pasaba delante de mis narices. De la impresión que me dio y del respeto que cogí, voy poco a los encierros. Cuando había plaza de toros y se organizaban capeas y juegos para las peñas sí que iba, pero lo de los encierros es otra cosa.

¿Cómo vive las fiestas actualmente?

A.C.: Con deformación profesional. Diría que las disfruto pero no sé si puedo usar esa palabra. Si voy al parque a ver una verbena estoy pendiente de que todo esté en orden para que la orquesta pueda actuar, de que no haya ningún altercado y de que al día siguiente hay que recoger la basura; si voy a los toros te fijas en si hay alguno que se arrima más o se arrima menos o de si el toro entra o no. Al final tienes muy pocos huecos para poder disfrutar sin preocupaciones que te ronden.

O.A.: Sin duda, de una manera mucho más tranquila y en un plano menos participativo y más como espectador que hace años cuando te metías de lleno en ellas. Eso no quita para que siempre haya un punto para divertirse y pasarlo bien. La programación variada es lo que hace que siempre haya algo de lo que se pueda disfrutar.

G.A.: Salvo a los encierros, que como ya he dicho me dan bastante miedo, me gusta salir y acudir a casi todo lo que se programa.

¿Qué es lo que más le gusta de estas fiestas?

A.C.: En general me gusta todo; cada parte tiene su encanto. Tengo una muy buena imagen de las verbenas tanto ahora en el parque como antaño en la Plaza Mayor, me gusta el ambiente que se genera en la zona del encierro entorno al campo de fútbol o en la zona de los bares a de la hora del vermut, y me gusta especialmente la procesión de San Roque. 

O.A.:Creo que sobre todo hay que destacar que Viana es un lugar atractivo por el carácter social y abierto de sus gentes y de sus fiestas. Eso hace que la gente venga masivamente de otros lugares para disfrutar de ellas.

G.A.: Me encanta, y destacaría, el magnífico ambiente de las peñas. Me gusta el poder visitarlas y la convivencia que hay entre los miembros de unas con los de otras. También me gusta mucho la paella que se hace en el parque porque allí se junta todo el pueblo.

¿Y lo que menos? ¿Es el fenómeno del botellón el principal problema que tienen estas fiestas?

A.C.: Por un lado la masificación que se produce debido a la cercanía de Valladolid y la buena fama que tienen nuestras fiestas. Por otro, el egoísmo de algunos vecinos que, partiendo de que no todo vale, no transigen lo más mínimo las posibles incomodidades que se pueden generar los cuatro días de fiestas.

Creo que hay que dejar de magnificar el tema del botellón. Al final sólo es una noche la que viene fuerte y el fenómeno se ha ido reduciendo año tras año.

O.A.: Siempre que hay una afluencia masiva de gente está claro que pueden aparecer fenómenos menos deseados, como en Viana ocurre con el botellón, que provocan efectos colaterales como por ejemplo suciedad y empaña el desarrollo de estos días.

G.A.:Lo que menos me gusta es que en determinados momentos, como es el de los encierros, la programación sólo se ciñe a ello y no hay alternativas para las personas a las que no les gusta o incluso para los que no trasnochan tanto y tienen  que esperar a que terminen los toros para que haya algo. También echo en falta alguna actividad para  los niños. Sí que es verdad que se han programado conciertos que coinciden más o menos con los horarios de los encierros y que se han incluido novedades como los Autos Locos y la Lanzadera. 

Con respecto al botellón creo que con los años se ha ido mitigando y ya no tiene la magnitud de los dos primeros en los que era espantoso ver a los chavales como se comportaban, cómo acababan tras toda la noche y como dejaban las calles.

¿Cree que algunos cambios como por ejemplo el de los horarios de los encierros han ayudado a mitigar ese botellón?

A.C.: Sí; creo que los ajustes que hemos ido introduciendo año tras año han servido para reducirlo y en esta línea tenemos que seguir trabajando.

O.A.: Pienso que cada cosa va por su lado: a los encierros vienen los aficionados a los toros y al botellón viene otro tipo de persona, generalmente incitados por quedadas previas, que vendrían igual hubiera encierros o no. Que coincide que a esa hora hay toros, pues va a los toros; que no los hay, pues estaría en otro sitio.

G.A.:Creo que todo lo que se ha hecho por parte del Ayuntamiento para luchar contra este fenómeno sí que ha ayudado a que se reduzca su repercusión. Como señalaba antes, lo que me da pena es ver como los jóvenes vengan a las fiestas únicamente a beber.

¿Cambiaría algo de las fiestas?

A.C.: En cuanto al programa,me gustaría tener los medios suficientes como para poder llevar a cabo todo lo que nos planteáramos. En cuanto al ambiente, hay veces que echo de menos el espíritu festivo de los pueblos pequeños pero Viana alcanza en fiestas un pico de más 5.000 habitantes. Si a eso le sumas amigos, familiares y todo lo que te viene de otros lugares, nos tenemos que olvidar de ese ambiente recogido.

O.A.: Relacionado con lo anterior, lo que está claro es que si la gente viene en masa a Viana es por el buen hacer de sus fiestas. Otra cosa es que se pudiera hacer algo, como  proponer alguna actividad específica, para que esa gente que viene específicamente a hacer botellón pueda estar más controlada en un lugar concreto en vez de desperdigada por el pueblo.  Sí que creo que hay que diseñar el programa pensando en la gente del pueblo y poniendo unos horarios en los que no te coincidan varias actividades a la vez o en los que no empiecen unas cosas antes de que hayan acabado otras.

G.A.: Lo que te comentaba antes; alguna alternativa más para la gente a la que los toros no le gustan.

¿Un deseo para estos días?

A.C.: Que vaya todo bien; que nos haga buen tiempo, que los vecinos disfruten de sus fiestas y que no haya que lamentar cogidas o incidentes.

O.A.: Que los vecinos se diviertan y disfruten de las fiestas que bastantes problemas tenemos en el día a día en el trabajo y otros precisamente buscando uno. Que las celebraciones sean comedidas y participativas.

G.A.: Que las fiestas sean tranquilas, que no haya que lamentar ningún percance y que las finalicemos todos los que las empezamos. Personalmente yo este año voy a echar mucho de menos a una compañera de las Águedas –Ascen- que nos dejó hace unos meses. 

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