Salud y solidaridad, la ‘Doble S’ con la que los alumnos del colegio de Viana de Cega despidieron el trimestre
Salud y solidaridad, la ‘Doble S’ con la que los alumnos del colegio de Viana de Cega despidieron el trimestre Alumnos y profesores se fueron de vacaciones tras una jornada, la del pasado jueves, en la que celebraron un desayuno saludable y una actividad solidaria en favor de la Asociación de Esclerosis Múltiple de Valladolid Juan José Villalba El CEIP Pinares del Cega, colegio de la vallisoletana y ribereña Viana, bajó el telón de su segundo trimestre el pasado jueves. Y lo hizo, como viene siendo habitual en los últimos años, con una jornada que mezcló lo lúdico y lo solidario. La jornada, que como todas las demás arrancó con la entrada de cerca de centenar de alumnos en el centro a las nueve de la mañana y al ritmo de la música, tornó en diferente a la media hora cuando, con la colaboración de un grupo de madres, los menores disfrutaron en el patio de un desayuno saludable con el pan, las frutas y la leche como tres grandes ingredientes. La del desayuno saludable es una práctica que, como recordaban desde el propio centro, se viene desarrollando desde hace más de una década. Pero posiblemente la parte más importante de esta jornada prevacacional fue la que tuvo una vertiente solidaria y a la Asociación de Esclerosis Múltiple de Valladolid como protagonista. De la mano de miembros de este colectivo, los alumnos conocieron cómo es el día a día de los afectados por esta enfermedad pues, como señalaba a esta redacción uno de los profesores del centro, Alberto Pérez, “a veces sólo conocemos de la realidad de estas personas por referencias e indirectamente, pero hasta que no lo ves así en primera persona no te sensibilizas y no ves las dificultades que pueden tener otras personas en su día a día”. Para cumplir con ese objetivo de sensibilización, en diferentes espacios del centro se diseñó un circuito con cinco puntos que representaban cinco de las afecciones que padecen los enfermos de Esclerosis Múltiple. Desde una zona en la que se les cargaba de peso como forma de sentir la fatiga crónica a otra en la que se les tapaba los ojos con una máscara para comprobar los trastornos en la visión y, por supuesto, una en la que debían desplazarse ayudados por un andador como ejemplo de la falta de movilidad fueron los puntos del circuito que alumnos y alumnas fueron descubriendo. Tras una parada para el almuerzo, la jornada finalizó con una carrera solidara en la que, acompañados por sus profesores, tomaron la salida todos y cada uno de los nueve grupos (tres de infantil y seis de primaria del centro). Incluso participaron en la prueba algunos de los residentes del centro que la Fundación Personas tienen en la localidad. Como resultado de los patrocinios recogidos por los alumnos, finalizada la prueba se hizo entrega a los representantes de la asociación de la cantidad de 1.440 euros que irán destinados a sus fines. La jornada concluyó con el agradecimiento de la directora del centro, Tania García Mayor, por la implicación de niños y familias en esta iniciativa y con el sorteo de regalos. EL CASO DE JUAN ANTONIO HIDALGO Juan Antonio Hidalgo es uno de los enfermos de Esclerosis Múltiple que acudió hasta Viana de Cega para mostrar a los niños los efectos de su enfermedad. Amigo personal de uno de los profesores del centro, a este vallisoletano de 46 años le diagnosticaron con 22 años. “Llevo media vida con esto y digamos que el origen de todo fue una sobrecarga de actividad. Yo en aquella época estaba metido en muchísimos berenjenales: tenía un grupo de tiempo libre, trabajaba de noche, además estudiaba, además iba a unas clases de baile, o sea, tenía mucha carga. Y al no poder sobrellevar todo, al final el cuerpo dice hasta aquí. O paras o te paro. Y me paró. Y me paró con esclerosis múltiple” señala. A partir de ahí a Juan Antonio no le queda otra que convivir con la enfermedad. “Pasé por varias fases. Al principio no me lo creía. Después pasas por una etapa en la que los síntomas desaparecen de igual forma que aparecen con lo cual yo no lo daba tanta importancia. Pero al final llega un momento en el que pasa el tiempo, pasan los años y pasas a una segunda fase que es más progresiva -progresiva secundaria- y cada vez se va haciendo más latente todo: se van acumulando síntomas y vas necesitando muletas para caminar y no puedes hacer cosas como conducir, como montar bicicleta, como saltar. Cosas básicas como llevar un plato de la cocina…pues es bastante dificultoso. Necesitas ayuda”. Pese a la putada que le ha ocurrido, pues esto no se puede calificar como faena -como él lo define- sino como putada, Juan Antonio decide encarar con positivismo y mirar hacia delante. “A mí todo esto me pilla muy joven, con toda la vida por delante, pero no se me cae el mundo. Es verdad que he conocido gente, y con la asociación he conocido a muchas personas que se les viene el mundo encima, pero no, al revés, todo lo contrario. Hay que sacar fuerzas de flaqueza donde no las hay, tiras y ya está. Y mira, te voy a decir, te voy a ser sincero. Para mí, es peor tener algo como un cáncer, pues hay casos con muy pocas esperanzas de curación. En mi caso, la esclerosis te permite vivir más o menos con ayudas, con no ayudas, pero más o menos tiras, y vamos viviendo poco a poco”. Respecto a la experiencia con los alumnos del CEIP Pinares del Cega, Juan Antonio está convencido de que “se les ha quedado un poso puesto que a alguno les he preguntado qué hemos hecho y para qué y he percibido que a los más mayores les ha llegado. Si con esto hemos logrado acercarlo toda la mierda de la esclerosis, pues lo hemos conseguido”.








