Magazine ‘Elige amar, elige comunidad’, el lema de Cáritas para su campaña institucional durante el próximo año Para Cáritas, es el momento de rendir cuentas ante las comunidades cristianas y la sociedad civil de todas las actividades desarrolladas en el 2025 y también de dar gracias a todas las personas que hacen posible su labor Pueblosycomarcas.com; @PueblosComarcas El próximo domingo, día 7 de junio, se celebra la solemnidad del Corpus Christi. En esta fiesta la Iglesia celebra el día de la Caridad. Para Cáritas, es el momento de rendir cuentas ante las comunidades cristianas y la sociedad civil de todas las actividades desarrolladas en el 2025 y también de dar gracias a todas las personas que hacen posible su labor. Cáritas invita a celebrar la Caridad y a reconocer el amor de Dios que triunfa a pesar de las sombras de nuestro mundo (la violencia, las guerras y la muerte en todas sus formas), y a comprometernos con hacerlo presente. Con esta celebración, Cáritas inicia la Campaña Institucional que guiará los próximos 12 meses bajo el lema “ELIGE AMAR. ELIGE COMUNIDAD”. A través de esta campaña, Cáritas hace una llamada a la acción y a la participación activa en un modelo de sociedad y de Iglesia basado en la fraternidad. Una invitación a revincularnos, a tejer relaciones fraternas con todas las personas y a ser una Iglesia misionera: una comunidad abierta y sinodal que da testimonio del Evangelio, que no juzga, y que pone en el centro la dignidad humana, la solidaridad y el cuidado mutuo. Esta campaña busca fortalecer la identidad y la comunión entre las setenta Cáritas Diocesanas para canalizar el amor a los más pobres y vulnerables de la sociedad, para sumar fuerzas, creatividad y estrategias que se concretan en cauces y caminos para denunciar la injusticia y defender los derechos, para impulsar procesos que permitan cuidar y proteger la dignidad de todas las personas, para abrir puertas al diálogo, al encuentro y sanar las heridas. En definitiva, se trata de generar un cambio en el modelo social que se acerque más a la civilización del amor. La generosidad de las personas voluntarias que acompañan e impulsan estos procesos, y la confianza de quienes se acercan a Cáritas compartiendo su fragilidad y vulnerabilidad, participantes de los programas, dan testimonio de una esperanza esperanzada y concreta, que muestra, no sin dificultad, que la vida nueva se abre camino y es posible. CÁRITAS DIOCESANA DE VALLADOLID PRESENTA SU MEMORIA 2025 Cáritas Diocesana de Valladolid, con motivo del Día de la Caridad, ha presentado su Memoria Institucional 2025, un ejercicio de transparencia y rendición de cuentas que refleja el compromiso de cientos de personas que, desde la fe y la solidaridad, han elegido amar y acompañar miles de historias de vida. Con la ayuda del IX Informe de la Fundación FOESSA, Cáritas ha podido ver la realidad con la mirada de esa parte de la sociedad que no goza de las ventajas de participar plenamente integrada en ella y que denominamos exclusión social. Su diagnóstico no pretende ser un lamento de desesperanza, sino un estímulo para creer que es posible mejorar la vida de las personas y familias. El contexto de esta memoria está marcado por un tiempo complejo, “más que una época de cambios, un cambio de época”, en el que la pobreza se manifiesta no solo como carencia material o económica, sino también como soledad, aislamiento y pérdida de vínculos. Frente a ello, Cáritas reafirma su apuesta por la fuerza de la comunidad, que vincula, sostiene y transforma. Durante el año 2025, 6.195 personas pertenecientes a 4.152 hogares fueron acompañadas a través de los 10 programas de los servicios diocesanos y las 55 Cáritas parroquiales que existen en Valladolid. Además, la acción internacional de Cáritas Valladolid llegó a Puyo (Ecuador) y Nador (Marruecos), beneficiando directamente a 1.672 personas. LA VIVIENDA, UNA PRIORIDAD URGENTE La falta de un hogar adecuado continúa siendo una de las principales causas de exclusión. Cáritas apoyó económicamente a 430 familias (1.061 personas) con 389.000 euros destinados al pago de alquileres y suministros básicos, y acogió a 86 personas de 55 familias en sus recursos residenciales. Desde la entidad se lanza una llamada a la solidaridad hacia quienes disponen de viviendas vacías o en alquiler, para que las hagan asequibles y contribuyan a garantizar el derecho a una vida digna. ACOMPAÑAMIENTO EMOCIONAL Y PSICOLÓGICO La vulnerabilidad emocional es una realidad creciente. El Programa de Acompañamiento Psicológico y Emocional atendió a 366 personas, con 2.693 intervenciones que ayudaron a afrontar duelos, traumas y soledades. Este acompañamiento integral es clave para la recuperación y la inclusión social. ELIGE AMAR. ELIGE COMUNIDAD Cáritas sigue apostando por tejer comunidad en el territorio, fomentando la participación y el cuidado mutuo. Cada vez son más las personas que, tras haber sido acompañadas, deciden convertirse en voluntarias, así como quienes proceden de otros países y aportan su tiempo y experiencia a los proyectos locales. Todo es más fácil cuando te sientes parte de algo y aportas y recibes del común. Cada cifra de la memoria “muestra ese amor con rostros concretos”. AGRADECIMIENTO Y LLAMADA A LA SOLIDARIDAD La memoria es también un reconocimiento a las personas voluntarias, trabajadoras, socias, donantes y a las entidades públicas y privadas que hacen posible la labor caritativa de la Iglesia. Su compromiso sostiene cada proceso de acompañamiento que Cáritas impulsa en el territorio. Cáritas cree y opta por una fraternidad que alimenta la esperanza de quienes lloran, sufren o se sienten solos y abatidos. Una fraternidad que sostiene nuestros propósitos, acciones y sueños en la construcción de una Humanidad Nueva. Desde esta convicción, Cáritas afirma que la comunidad nacida de relaciones fraternas se vincula, actúa y se convierte en motor de transformación de la realidad. Por ello, Cáritas invita a seguir eligiendo amar y confiando en su misión para construir una sociedad más justa y fraterna. La vida está hecha de decisiones: estudiar, trabajar, comprar, vender, votar, viajar, emigrar… y también amar. La memoria institucional quiere