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‘DULZAINEROS DE VIANA’: 21 AÑOS ‘DANDO LA NOTA’ EN EL PUEBLO

Raúl Llorente, Pablo Senis y Santiago Pérez debutaron en 1995 como conjunto en la procesión de San Roque
Los tres dieron sus primeros pasos musicales en la ya extinta ‘Escuela de Instrumentos Tradicionales Joaquín Díaz’ de Viana

De izquierda a derecha, Raúl Llorente, Pablo Senis y Santiago Pérez durante una procesión en honor a Santa Águeda.

Juan J. Villalba Pinilla

Raúl Llorente a la dulzaina, Pablo Senis a la caja y Santiago Pérez al bombo llevan poniendo la banda sonora a las procesiones de Viana de Cega desde hace más de 20 años. Es ésta una muy buena razón para que los tres nos cuenten los orígenes musicales del trío y aspectos relacionados con esas procesiones.

Es en 1991 cuando tienen su primer contacto con la música como alumnos de la ‘Escuela de Instrumentos Tradicionales Joaquín Díaz’ ubicada en el pueblo y en la que se formaron musicalmente vecinos del municipio  así como gentes llegadas de otros pueblos de la geografía provincial como Matapozuelos, Mojados, Montemayor de Pililla o Valdestillas.

Gracias a aquella escuela surgió un buen número de dulzaineros y se formaron otras agrupaciones musicales como una escuela de rondallas, una de bailes de salón e incluso una coral. Con el paso del tiempo la afición decayó y poco queda ya de aquella época de esplendor musical en el pueblo. Por lo que respecta a la dulzaina, “hay que reconocer que se trata de un instrumento poco agradecido y cuyo aprendizaje requiere mucho esfuerzo y mucha dedicación –señala Raúl-. O tienes precedentes en la familia, como nos sucede a Pablo y a mí, o te gusta mucho, o poco a poco te acabas apartando de este mundo a medida que vas teniendo más obligaciones profesionales y familiares. En localidades como Cuéllar, donde la tradición a la dulzaina es histórica y su práctica está extendida por todo el pueblo, rara es la familia en la que uno de sus miembros no la toca. Aquí no pasa eso”.  

Aquella labor docente se retomó hace unos años poniendo en funcionamiento una Escuela de Dulzaina en el pueblo que ha tenido una respuesta menor a la deseada y en su mayor parte con gente de fuera. “Es curioso que año tras año por estas fechas, desde que empezamos a ensayar para el festival de ‘La Rotonda’ hasta las fiestas de agosto, son muchas las personas, gente joven incluida, que se nos acercan y nos manifiesta la ilusión que les haría aprender a tocar el instrumento a él o a un hijo y nos preguntan si cabría la posibilidad de hacerlo en Viana. Cuando se pasa esa efervescencia ninguno de ellos da el paso” sentencia Raúl. “Pensábamos que en un pueblo como Viana donde el sonido de la dulzaina y el tamboril es parte de su cultura y donde damos todo tipo de facilidades en cuanto a horarios para que quien quiera pueda aprender, iba a ver mucha gente que se animara pero vemos que eso no así” confirma Pablo.

Pablo, centrado en la percusión, y Raúl, en instrumentos de viento, siguen en contacto con el mundo de la música de manera continua y forman parte de conjuntos como Calle 80 o Zambaruja respectivamente. El tercero en discordia, Santi, no mantiene esa relación pero cada año se les une para formar ‘Dulzaineros de Viana’ y recorrer las calles y plazas del pueblo en Candelas y en San Roque. “Mi profesión, la de agricultor, no me permite tocar con Raúl y con Pablo tanto como me gustaría pero tanto en las fiestas de invierno como sobre todo en San Roque hago lo que sea por juntarme con ellos y tocar. Creo que para los tres, que hemos nacido y nos hemos criado en este pueblo, es muy emocionante tocar desde hace más de veinte años en las procesiones de los días que más significado tienen para los vecinos”.

Fue en 1995 cuando dan el paso y tocan por primera vez en una procesión de San Roque. “En 1994 desde el Ayuntamiento se nos animó para que nos encargáramos de tocar en aquellas fiestas pero nosotros declinamos la invitación. Por un lado, aunque ya habíamos hecho algún que otro bolo fuera de Viana pensábamos que no teníamos aún la suficiente experiencia –explica Raúl-. Por otro, éramos jóvenes y teníamos la cabeza puesta en divertirnos en fiestas y no precisamente en invertir gran parte del tiempo en tocar en procesiones, pasacalles y festejos taurinos que en Viana siempre se habían tocado con dulzaina. Al año siguiente aceptamos tocar en la procesión pero de poner música en el resto de los actos se encargaron los ‘Dulzaineros de Castilla y León’ que han sido los últimos dulzaineros foráneos que han tocado aquí”. Después la tendencia cambió y ahora nos ocupamos de casi todo”.

LAS PROCESIONES EN VIANA

Las procesiones más tradicionales de Viana, como puedan ser la de San Blas en febrero y la de San Roque en agosto, tienen elementos particulares que las diferencian de las de otros municipios. El protocolo marca que a la cabecera de las filas de danzantes suelen ir aquellos vecinos que llevan más años bailando y la norma dice que la primera de las piezas que se interpreta en el recorrido es una danza conocida desde siempre como ‘Pinariega’ y la última una entradilla que se baila en círculo o rueda alrededor de la imagen del santo justo antes de que ésta sea devuelta a la iglesia.  Mientras tanto, y durante horas, se alternan entradillas, danzas y jotas. “Las dos primeras se tocan cuando la procesión va discurriendo por las calles y hombres y mujeres avanzan marcha atrás bailando frente a la talla –especifica Pablo-. Las jotas se reservan para las paradas que se hacen en los recorridos donde frente a frente mozos y mozas bailan en honor a los patrones”. Añade Raúl que en la procesión de San Roque él ha llegado a contar hasta ocho paradas fijas alguna de las cuales, como la del soportal del Ayuntamiento, se hace desde los tiempos en las que las procesiones partían de la iglesia vieja”. A partir de ahí el número de paradas y jotas depende de que haya que acelerar o ralentizar la procesión en función de los horarios.

En cuanto a la parte netamente musical, en las procesiones suenan piezas comunes y otras que son exclusivas del pueblo, compuestas e incorporadas por Raúl durante los últimos años. “Sobre la base fundamental de que la gente baile, en las procesiones tocamos temas del cancionero popular y que igual que aquí pueden sonar en Aldeamayor o en La Pedraja y temas propios como por ejemplo una entradilla dedicada a San Roque, una pinariega dedicada a San Blas o una jota a la Virgen a las Candelas. Lo verdaderamente importante es dar a unas y otras composiciones el matiz con el que siempre se bailaron en Viana y que danzantes de otras épocas, y ya desaparecidos como por ejemplo Damián Fadrique, nos han trasmitido”. 

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