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Cuéllar, historia e historiador: In memoriam P. Balbino Velasco Bayón, O.Carmelita

El pasado 3 de noviembre de 2013 moría en Madrid, hospital de la Princesa, el Padre Balbino Velasco Bayón, carmelita del Santuario del Henar, aunque últimamente residente en Madrid. 

(Recuerdos fragmentados…P. Celso Prieto Bermejo, O. Carm)

Muy conocido en el ámbito cuellarano por haber escrito la Historia de Cuéllar y con ella haber despertado el sentir  y el gusto por el pasado poniendo en valor el rico patrimonio histórico y cultural que abrazan los muros de esta conocida villa castellana.

Trazar el perfil de su personalidad no es tarea fácil. Aún no se ha calmado la conmoción de su pérdida y todo se pierde entre la niebla del recuerdo y el velo de los afectos. Estos son fragmentos de mi percepción del Padre Balbino, de su gran personalidad y su vasta obra. Sin duda será un relato transversal, subjetivo y condicionado por el tiempo de convivencia con él y la pertenencia a la misma orden religiosa.

Biografía

El P. Balbino nació en Lovingos, una pequeña aldea cerca de Cuéllar y perteneciente a dicho ayuntamiento. En 1937 ingresó en el Henar y en 1939 pasó al seminario carmelita de Villarreal (Castellón). En 1941 comenzó el noviciado en el Henar, recibiendo el nombre de Fray Bartolomé, nombre que usó hasta finales de los años 60. Hizo la profesión religiosa en la Orden del Carmen el 8 de septiembre de 1942. Estudió Filosofía y Teología en diversos centros de la orden, Osuna, Onda y Villarreal donde emitió la profesión solemne el 15 de julio de 1947. Fue ordenado sacerdote en Segovia el 18 de diciembre de 1948.

Hasta 1960 residió en Madrid donde fue cofundador del Colegio del Henar de la Calle Pintor Ribera de Madrid, al tiempo que hizo los estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, donde obtuvo la licenciatura en 1959.  El 22 de febrero de 1969 expuso y defendió la tesis doctoral en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Madrid, sección historia, obteniendo la nota de sobresaliente. La tesis versaba sobre la persona y obra del Venerable Padre Miguel de la Fuente, carmelita español del siglo XVII. La tesis fue editada en 1970 por el Institutum Carmelitanum de Roma, en la colección Vacare Deo, Volumen IV

Desde 1960 hasta 1981 residió en el Santuario del Henar  donde ejerció diversas responsabilidades: profesor del seminario, prior, consejero provincial, participando asiduamente en el apostolado de la confesión y predicación de la zona y en la reestructuración de los espacios exteriores del Santuario.

En 1981 pasó a la casa de formación de Pintor Ribera. El trienio de 1987 a 1990 lo pasó en el Seminario Diocesano de Valladolid donde los carmelitas tenían un numeroso grupo de aspirantes que se formaban junto a los estudiantes del Seminario.  Desde 1990 residió en el Convento de Pintor Ribera de Madrid combinando su trabajo de escritor con las tareas pastorales en la Iglesia de las carmelitas de Príncipe de Vergara.

El Hombre

En el fondo conservó toda su vida ese privilegio del hombre sencillo, de pueblo llano, pechero diría él, con el barro reciente de su tierra en las botas,  que la pátina de los estudios, títulos, ediciones y conocimientos nunca lograron apagar. Con ese cierto aire de distancia que da la sabiduría de la vida, a veces con la retranca castellana, analizaba los acontecimientos con la agilidad con la que sus dedos de historiador apasionado desentrañaban razones históricas para comprender hechos y sucesos. Cercano y amante de su origen, de su vocación religiosa y del Henar, donde había comenzado su andadura con los carmelitas en los años difíciles de la inmediata postguerra.

El Padre Balbino era la voz amable del Santuario que en fiestas y romerías se acercaba raudo a echar una mano. El dirigía desde el balcón principal con la potente megafonía el transcurrir del día con anuncios de los cultos o los avisos más dispares donde no era infrecuente la pérdida de algún niño en el tumulto de procesiones y peregrinos. Con voz cadenciosa a veces, otras enfervorizada, aclamaba la presencia de la imagen de la Virgen en las plazas fronteras del santuario, donde todo acababa con el canto solemne de la Salve como rito anual de purificación y reconciliación.   

El profesor

Lo conocí en octubre de 1960 cuando vino a El Henar como profesor desde el Colegio que los Carmelitas tenían en la Calle Pintor Ribera de Madrid.  Estábamos en tercero de bachillerato y se encargó de enseñarnos latín y el griego.  Exigente como ningún otro profesor, paciente, constante, analítico. Cuando ingresé en la Universidad Gregoriana en el año 1967 para comenzar la Teología, aún se hacían las clases y los exámenes en latín, tuve conciencia del trabajo que había hecho el  P. Balbino con nosotros con el latín y el griego en el Henar. El nivel de nuestra formación previa nos permitió seguir todo el ciclo de estudios hasta obtener la licencia en teología con cierto desahogo.

Preciso en el lenguaje, minucioso en la traducción, generoso en las notas donde veía esfuerzo y muy recto, tal vez demasiado, si notaba falta de interés o trabajo. Estricto en las exigencias académicas.

El religioso

En aquellos años nos llamaba la atención el gesto adusto y serio cuando en los actos de oración y coro se calaba la capucha del hábito hasta la sienes y la récita reposada y cadenciosa de los textos del breviario restallaban en el silencio monacal henarense. Piadoso y sensible, escuchaba paciente en la confesión y sus consejos sabían a aviso para navegantes que surcan los mares de la vida.

Respetuoso en la observancia de la normas de la vida religiosa, tal vez porque su experiencia en el estudio de la historia le convenció de que por ahí venían los males de las instituciones. Conocedor como pocos de la historia complicada de la reforma en la Orden del Carmen del siglo XVI, ha publicado numerosos estudios desde la otra perspectiva.

Hermano de hábito

Esta es una expresión frecuente en los textos históricos que él manejaba para definir la relación de pertenencia  a la misma orden. Con el P. Balbino he tenido la suerte de convivir y  trabajar frecuentemente. Hombre de fácil convivencia, de disposición inmediata para cualquier favor y de dialogo fluido y ameno en la comunidad. Lo he tratado como alumno suyo, como hermano en la orden y como superior y siempre he tenido esa sensación agradable del hombre que nunca se sintió herido, ni probó más amarguras que las que la vida comporta, si acaso lágrimas furtivas por algún dolor amigo. Siempre con el gesto sereno de aceptarlo como parte de este juego existencial de trillar la vida cada día.

La responsabilidad

Revestido precozmente de esa sensación de tener que responder a los empeños que la vida le exigía,  siempre apareció diligente en sus tareas. Su responsabilidad familiar atendiendo a su madre hasta una larga ancianidad fue un ejemplo para todos. Compartí con él la restauración del Santuario del Henar (1978-81) y durante ese tiempo viví con él la zozobra del desarrollo de tan complicado proyecto y sus desvelos gestionando hasta los pequeños detalles para llegar a un final satisfactorio.

Sensible especialmente con los temas de formación y estudios de los nuevos candidatos, siempre preconizaba la formación seria y profunda de la persona tanto moral, espiritual como académica.

El historiador

Para muchos, en especial en el entorno de Cuéllar, esta es la faceta principal por la que es conocido. Su libro “Historia de Cuéllar”, cuya primera edición apareció en 1974, es  todo un clásico. Marcó el camino para los estudios futuros del pasado de villas y ciudades de acendrada historia pero escasos de material y organización de sus fondos archivísticos. Por ella le dieron el premio José María Quadrado de CSIC, 1976. El 29 de septiembre de 2013 presentaba el autor la quinta edición de esta misma obra, que a través de las varias ediciones ha sabido integrar en la historia de la villa todos el quehacer de los últimos años del siglo XX y principios del XXI de Cuéllar.

Meticuloso en su trabajo editorial, te invitaba a la caza de erratas en las pruebas de imprenta de sus muchos libros. Una metáfora que lo definiría: a veces a los investigadores de historia, archivos y bibliotecas se les compara con ratones de armario que todo lo buscan, el Padre Balbino era más una hormiguita que siempre volvía a casa con hojas, fotocopias,  fotos o hallazgos históricos para tener tarea en el invierno de su vida. De esta forma su ancianidad se hizo aún más creadora dejándonos una amplia documentación, no solo lo editado, sino las numerosas cajas y carpetas que quedan por clasificar.

Un amigo suyo, José Antonio Linaje Conde, cronista oficial de la villa de Sepúlveda y doctor en derecho y filosofía, lo define como un historiador con acribia, término técnico que describe la exactitud, precisión y minuciosidad en la demostración de cuanto afirma, con datos abrumadores, siguiendo las normas de la investigación.

Su obra

Muchos de sus trabajos y escritos ya han sido clasificados. Pueden encontrarse fácilmente en alguna de estas fuentes:

La Villa, La Revista de Cuéllar, Diciembre 2013, nº, 51

Índices de la Revista Carmelus, Commentarii ab Instituto Carmelitano editi

In Labore Requies, publicación del Instituto Carmelitano de Roma con motivo del homenaje de la Región Ibérica Carmelita a los Padres Pablo Garrido y Balbino Velasco; Roma edizioni carmelitane, 2007. (sobre la bibliografía del P. Balbino, pp-831-861)              

http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=16565

Algunas de sus obras principales

Historia del Carmen

Miguel de la Fuente, O. Carm, Ensayo crítico sobre su vida y su obra, 1970; Historia del Carmelo Español, 4 volúmenes, Roma 1994 – 2008;

Actas de los Capítulos provinciales de la provincia carmelita de Cataluña     (1463-1683), 1977;

Historia da Orden do Carmo en Portugal, 2001;

Cuéllar   

Historia de Cuéllar, 1974; Cuéllar, Guía turística, 1970; Cuéllar, reportaje grafico de su historia, 1972; Cuéllar, Guía turística 1978; Cuéllar, Guía turística 2008; Pueblos de España: Cuéllar 2008; Colección Documental de Cuéllar (934 -1492) en colaboración, 2010.

Otros

2 ediciones del Compendio y descripción de la Indias Occidentales del Cronista de Castilleja de la Cuesta (Sevilla) Antonio Vázquez de Espinosa, O.Carm, Madrid 1969 y 1992;

Una de las últimas publicaciones de la que se sentía especialmente contento fueron los Informes sobre un inédito de Goya. San Isidro Labrador en Oración. En Carmelus, 59 (2012) fasc. 1 149 – 176.

La Villa de Cuéllar ha reconocido en diversas ocasiones el valor de sus publicaciones e investigaciones históricas. Hay que tener en cuenta la razón que muchas veces expresó por la que se embarcó esta aventura de la historia de Cuéllar. Ciertos sucesos tristes y crímenes de los años treinta y cuarenta habían creado una cierta mala fama a Cuéllar. Y él siempre trató de que se la conociera a esta Villa más por su espléndido pasado y su riqueza histórica que por esta mala fama de las últimas décadas.

Aquí algunos reconocimientos:

Medalla de plata de Cuéllar, 1976; dedicación de una calle con su nombre, 1983; cronista oficial de Cuéllar, 1986; hijo predilecto de Cuéllar, 2008; 

STTL

Su obra se podrá enumerar y catalogar pero su persona permanecerá en la memoria afectiva de cada uno de nosotros en su verdadera dimensión. Su vida, el hombre y el religioso,  nos evoca sentimientos de gratitud a Dios por haber podido compartir con él parte de nuestro camino y haber disfrutado de la sombra de su manto de maestro… “terraque securae sit super ossa levis”

Valladolid, 31 enero de 2014

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