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Siete familias de Aldeamayor convierten una parcela municipal sin uso en un gran ecohuerto

La práctica de los huertos ecológicos comunitarios también ha llegado a la localidad. El Ayuntamiento cedió por seis meses el uso de la parcela de las antiguas piscinas a siete familias que han cultivado en micro parcelas de 80 metros cuadrados.

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Las plantaciones que hoy se pueden ver en la parcela de las piscinas viejas de Aldeamayor es el resultado de la iniciativa “ECOHuertos” puesta en marcha por la Asociación de Desarrollo Local Viejo Mundo tras llegar a un acuerdo con el ayuntamiento del municipio para la cesión de esa superficie por un periodo de seis meses. Como señalaba a esta redacción Miguel Vicario, responsable de la asociación, con este proyecto se pretendía en primer lugar “buscar una alternativa a un mercado en el que entran productos que no sabemos de dónde vienen y están tratados con pesticidas y productos tóxicos”. Con esta premisa, el segundo objetivo era buscar personas con estas inquietudes y que estuvieran interesados en ampliar sus capacidades en técnicas de cultivo ecológicas –bien de cara al propio consumo o incluso como orientación al mercado laboral- mediante la formación en Horticultura Ecológica y la posterior creación de estos huertos ecológicos de hortalizas y verduras. Un tercer objetivo del proyecto es lograr la sensibilización sobre el cuidado del medioambiente y los beneficios de los alimentos ecológicos, así como de la necesidad de “recuperar el trabajo en el medio rural mediante una de sus grandes riquezas, el campo, añadiendo un valor que desde hace unos años está experimentando un aumento significativo, la agricultura ecológica”. El último paso de todo este planteamiento era la rehabilitación de un espacio municipal en desuso y convertirlo en un lugar de encuentro para las familias participantes, en especial para los más pequeños, en “donde realizar una actividad sana al aire libre e intercambiar conocimientos y experiencias sobre horticultura y sobre la vida en general. El de los huertos ecológicos, señala Vicario, es un fenómeno “muy extendido no sólo en los pueblos de Valladolid sino en la misma capital. El proyecto persigue que se vuelva a trabajar la tierra y que no se pierda una de las facetas más importantes de nuestra cultura rural”.

Técnicas y cultivos

Cuando se le pregunta qué diferencia existe entre la horticultura ecológica y la que horticultura que puede realizar cualquier lugareño de la localidad, Vicario diferencia entre tradiciones han ido pasando a través de las generaciones que sí que eran ecológicas y otras que no lo eran. “Hay que mantener la tradición pero limándola. Ha habido aspectos muy negativos como el uso del azufre azul que, a diferencia del amarillo que sí que está permitido en la esfera ecológica, lleva unos componentes químicos que le incapacitan para usarse. En este tema también hay matices y dentro de la agricultura ecológica hay quien permite el uso de abonos químicos como el potasio, el fósforo o el magnesio, puesto que son minerales que se encuentran en la naturaleza, y quien aboga por el uso exclusivo de fertilizantes de origen animal como el estiércol. Nuestra intención, si el proyecto continúa, es la de hablar con el pastor que queda en Aldeamayor o con gente que tenga caballos u otras especies y abonar con estiércol de origen animal”. 

En cuanto a los cultivos realizados, se ha plantado una amplia gama de productos desde los más tradicionales a otros más exóticos, pues “algo que se perseguía era la experimentación –señala Miguel-. Hemos plantado desde plantas aromáticas a productos más comunes como el tomate o el pimiento que eran obligatorios dado el extenso uso que de ellos se hace, la coliflor, lombarda, melones, alubias, berenjenas, calabacines, calabazas, patatas o girasoles. Además dejamos una zona central en la que pusimos cultivos que no son típicos de aquí como un aluvión de la zona de Alemania”.

Experiencia positiva

El resultado de la iniciativa, a juicio de Vicario, es altamente positivo “no sólo por la vertiente agrícola sino por el hecho de formar un grupo humano en el que se intercambian cantidad de experiencias vitales. Pero si nos ceñimos a lo primero, el poder elegir lo que comes es lo más básico. Personalmente y para la asociación es un paso más dentro de la ruta que no hemos marcado de poder hacer cosas en nuestra comarca. Espero que sea el primero de una serie de proyectos que vayan surgiendo no sólo relativos a agricultura ecológica sino a todo lo que tenga que ver con el desarrollo rural”.

El 17 de noviembre finaliza el periodo de los seis meses por los que el ayuntamiento cedió la parcela y la intención de este grupo es intentar que esa cesión vaya a medio o largo plazo. “Nos encantaría que esto se convirtiera en un espacio permanente en el que estuviéramos las siete familias e incluso intentar reubicarlo para  albergar a más familias. Hay muchos espacios en el pueblo y en otros pueblos de la comarca en los que se puede extender esta iniciativa pues no todas las familias disponen de un espacio propio para tener su huerta”.

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