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El Partido Castellano–Tierra Comunera (PCAS-TC) presenta la candidatura de la Fiesta de Villalar a los Premios Castilla y León 2025

El Partido Castellano–Tierra Comunera (PCAS-TC) presenta la candidatura de la Fiesta de Villalar a los Premios Castilla y León 2025 “En reconocimiento a su papel histórico, cultural y cívico como la celebración autonómica más emblemática y participativa de la Comunidad” Foto: El presidente provincial del PCAS-TC en Burgos, Domingo Hernández Araico, y el secretario general, Luis Marcos, en la rueda de prensa celebrada ayer en Burgos) Pueblosycomarcas.com; @PueblosComarcas El Partido Castellano–Tierra Comunera (PCAS–TC) ha presentado oficialmente la candidatura de la Fiesta de Villalar de los Comuneros al Premio Castilla y León 2025 en la categoría de los Valores Humanos y Sociales, en reconocimiento a su papel histórico, cultural y cívico como la celebración autonómica más emblemática y participativa de la Comunidad. La propuesta destaca que la Fiesta de Villalar constituye “un símbolo de libertad, justicia, dignidad e identidad democrática”, y subraya su carácter abierto, popular y plural, que cada 23 de abril congrega a decenas de miles de personas en las campas de Villalar de los Comuneros. PCAS–TC recuerda que se trata de la fiesta autonómica más multitudinaria de España, muy por encima de cualquier celebración institucional de otras comunidades, y que se ha convertido en un referente de participación ciudadana y memoria histórica compartida. La candidatura también pone en valor la trascendencia cívica y educativa de la jornada, que reúne actividades culturales, conciertos, foros de debate, talleres infantiles, representaciones teatrales y homenajes, creando un espacio único de encuentro social e intercambio intergeneracional. “Villalar —señala PCAS–TC— es la expresión viva de la identidad castellanoleonesa y del espíritu comunero, un patrimonio inmaterial que fortalece la cohesión y los valores democráticos de nuestra tierra”. Asimismo, el partido destaca la dimensión interprovincial e interterritorial de la Fiesta, que cada año atrae participantes no solo de las nueve provincias de Castilla y León, sino también de territorios castellanos de otras comunidades autónomas, reforzando lazos culturales y sociales más allá del marco administrativo actual. La propuesta recuerda, además, que la gesta comunera y la evolución histórica de la Fiesta entroncan con la Ley Perpetua de 1521, uno de los textos políticos más avanzados de su época, considerado precursor del constitucionalismo moderno y ejemplo de participación del pueblo en el gobierno del Reino. Finalmente, PCAS–TC propone que sea el Ayuntamiento de Villalar de los Comuneros quien recoja el galardón en caso de concesión, y solicita que la dotación económica del premio sea destinada a entidades rurales sin ánimo de lucro de Castilla y León, como gesto de coherencia con el espíritu comunitario y solidario de la celebración.  

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El PCAS–TC reclama la creación del Consejo de las Comunidades Castellanas

El PCAS–TC reclama la creación del Consejo de las Comunidades Castellanas Integrado por las comunidades de Madrid, Castilla y León y Castilla–La Mancha El Partido Castellano–Tierra Comunera (PCAS–TC) elevará sendas preguntas en el Congreso y en el Senado para conocer la posición del Gobierno de España y de los grupos parlamentarios ante esta propuesta y los mecanismos institucionales para su materialización Pueblosycomarcas.com; @PueblosComarcas Veinticinco años después de que los entonces presidentes de las comunidades de Madrid, Castilla y León y Castilla–La Mancha propusieran crear un Consejo de las Comunidades Castellanas, el Partido Castellano–Tierra Comunera (PCAS–TC) reclama reactivar esta iniciativa política, social, económica y ambiental. Para la formación castellanista, este órgano permanente facilitaría la cooperación entre las tres comunidades en materias como la sanidad, la educación y las políticas sociales; agilizaría el despliegue de infraestructuras; permitiría un desarrollo más adecuado de las actuaciones en medio ambiente, sostenibilidad, agua y espacios naturales; y contribuiría al fortalecimiento de la identidad castellana. Asimismo, dotaría a estos territorios de una voz más eficaz en una España federal y en la Unión Europea. El abandono de la iniciativa —que entre 1999 y 2000 despertó un notable interés político y mediático— tuvo su raíz en la desconfianza de las nacionalidades periféricas ante la posible creación de una hipotética “Gran Castilla”, así como en el rechazo de los órganos centrales de los grandes partidos a un ente que pudiera desenvolverse al margen de sus prioridades partidistas. El Estatuto de Autonomía de la Comunidad de Madrid ya contempla una colaboración “especial” con las que denomina “comunidades castellanas”, con las que podrá promover los acuerdos y convenios pertinentes. Aquellos presidentes, además, coincidieron en la necesidad de reformar el Senado para convertirlo en una Cámara de las Autonomías y en impulsar convenios en diversas áreas. En julio de 1999, Alberto Ruiz-Gallardón expresó en su debate de investidura como presidente de la Comunidad de Madrid su intención de crear un órgano de decisión conjunto con las dos Castillas, con el objetivo de “unir unas voces que siempre han tenido mucho en común para establecer convenios y proponer al Estado actuaciones que beneficiarán a un muy considerable número de ciudadanos que superan el ámbito territorial de cada comunidad”. Entre las ventajas de esta cooperación entre comunidades y pueblos hermanos, el Partido Castellano–Tierra Comunera (PCAS–TC) destaca: — Optimización de recursos: la gestión compartida de recursos como el agua o la energía mejoraría su eficiencia y sostenibilidad.— Desarrollo económico y social: la cooperación puede impulsar proyectos que beneficien al conjunto del territorio, como el fomento del turismo o la creación de sinergias empresariales.— Coordinación de políticas públicas: abordar conjuntamente áreas como la sanidad, la educación o la protección ambiental permitiría obtener mejores resultados y evitar desigualdades.— Proyectos de gran envergadura: la actuación conjunta facilitaría iniciativas de infraestructuras, vivienda o investigación que, por su tamaño o coste, resultan difíciles de asumir por una sola comunidad.— Fortalecimiento de la identidad común: la colaboración reforzaría el sentimiento de pertenencia a un espacio con características compartidas, abierto a otras comunidades hermanas si así lo desearan.— Mayor peso político: un frente común incrementaría la capacidad de influencia a nivel nacional y europeo, evidenciando la complementariedad entre Madrid —joven, industrial, financiera y densamente poblada— y Castilla y León y Castilla–La Mancha —con mayor peso rural, extensas y escasamente pobladas, y con un gran patrimonio medioambiental y cultural—.Otro beneficios señalados por la formación comunera son: — Sanidad y servicios sociales: la proximidad geográfica ha propiciado acuerdos sanitarios que un organismo estable permitiría formalizar y ampliar, facilitando el acceso a servicios especializados en zonas limítrofes.— Infraestructuras y transporte: la planificación coordinada mejoraría la conectividad entre las tres comunidades, optimizando la movilidad y la logística.— Desarrollo económico e innovación: un marco estratégico común impulsaría la investigación, la innovación tecnológica y la atracción de talento, aprovechando la capacidad de Madrid como hub tecnológico y financiero y las fortalezas industriales y logísticas de Castilla y León y Castilla–La Mancha. También facilitaría el acceso a programas europeos como los fondos FEDER Interreg.— Gestión ambiental y de recursos hídricos: la cooperación permitiría gestionar de forma más eficaz las cuencas hidrográficas y los espacios protegidos, así como mejorar la prevención de incendios y la adaptación climática.— Desarrollo rural y cohesión territorial: un enfoque conjunto ayudaría a afrontar desafíos como el despoblamiento, impulsando programas de desarrollo rural, turismo sostenible y mejora de servicios básicos.— Eficiencia administrativa: la coordinación en la gestión de servicios públicos, el intercambio de buenas prácticas y la simplificación de trámites transfronterizos generaría eficiencias y ahorro de recursos.El Partido Castellano–Tierra Comunera (PCAS–TC) elevará sendas preguntas en el Congreso y en el Senado para conocer la posición del Gobierno de España y de los grupos parlamentarios ante esta propuesta y los mecanismos institucionales para su materialización.

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El PCAS–TC exige fortalecer la lucha contra la corrupción en Castilla y León

El PCAS–TC exige fortalecer la lucha contra la corrupción en Castilla y León Para los castellanistas, las próximas elecciones serán una excelente oportunidad para que la ciudadanía pronuncie con su voto un no rotundo a las prácticas corruptas y clientelares que los partidos mayoritarios han implantado en las administraciones de Castilla y León Pueblosycomarcas.com; @PueblosComarcas El Partido Castellano–Tierra Comunera (PCAS–TC) considera absolutamente inaceptable el gran número de casos de corrupción política y económica que sufre Castilla y León, los cuales implican frecuentemente a la Junta y a otras administraciones públicas, como ayuntamientos y diputaciones provinciales, y que suponen un saqueo de las arcas públicas, financiación ilegal de partidos políticos y trato de favor a empresas privadas en contrataciones de obras o adjudicaciones para la prestación de servicios. Los castellanistas reclaman un exigente paquete de medidas que acorrale a los corruptos y a los corruptores, que apueste por la transparencia total en las contrataciones y adjudicaciones públicas y que garantice medios y controles en la gestión de los recursos públicos. Añaden que, en este 2025, por fin ha llegado a juicio la macrotrama eólica, con sobornos por parte de grandes empresas eléctricas que se estima que podrían haber superado los 80 millones de euros, con lo que se convierte en el mayor caso de corrupción detectado hasta la fecha en la comunidad, sentando en el banquillo a 21 imputados, principalmente empresarios del sector y ex altos cargos de la Junta de Castilla y León. Señalan también que siempre han reclamado llegar hasta el fondo de todos los casos de corrupción y que se investiguen sus causas y se depuren todas las responsabilidades políticas y judiciales pertinentes. Así, desde el Partido se han denunciado y se ha reclamado la investigación a fondo de casos como el de la mencionada macrotrama eólica; el del Hospital de Burgos; el impacto en Castilla y León de la trama Gürtel, los Papeles de Bárcenas y la financiación ilegal del PP; la Ciudad del Medio Ambiente de Soria; las adjudicaciones y contratos de personal presuntamente irregulares en las diputaciones provinciales de León, Burgos y Salamanca; el saqueo y desaparición de las cajas de ahorro; las irregularidades en materia urbanística por parte de ayuntamientos como el de Valladolid, Las Navas del Marqués o Arroyo de la Encomienda; las ramificaciones en la comunidad de la Operación Púnica, o la presunta comisión de delitos en los cursos de formación gestionados por los sindicatos y la patronal. “Ninguno de los grupos parlamentarios presentes en las Cortes de Castilla y León ha apoyado las propuestas del PCAS–TC para impulsar estas comisiones de investigación en sede parlamentaria” sentencian. El Partido Castellano–Tierra Comunera considera que la regeneración política y la recuperación de la confianza de la ciudadanía en sus instituciones no se podrá conseguir si no se depuran en profundidad los casos de corrupción detectados, garantizándose el castigo social, político y penal de los culpables y la recuperación de las cantidades económicas sustraídas. Para los castellanistas son urgentes medidas eficaces de regeneración, aumentando los mecanismos independientes de control, la participación ciudadana en esa supervisión, la transparencia en las contrataciones de obras y servicios, y el acceso sin trabas a los contenidos de los expedientes administrativos. De igual forma, la formación comunera denuncia que la Autoridad Independiente en materia de corrupción de Castilla y León (AICYL), que tiene como misión gestionar las informaciones de infracciones del Derecho de la Unión Europea e infracciones penales y administrativas graves y muy graves y proteger a la persona informante de estos delitos, no cuenta con una dotación presupuestaria suficiente, lo que afecta gravemente a su eficacia —algo repetidamente señalado por el Consejo de Cuentas y la prensa regional— y condiciona su capacidad preventiva y sancionadora. Asimismo, las indicaciones y quejas del Procurador del Común son sistemáticamente ignoradas por las administraciones reprobadas. Para el PCAS-TC, las próximas elecciones autonómicas serán “una excelente oportunidad para que la ciudadanía castellana pronuncie con su voto un no rotundo a las prácticas corruptas y clientelares que los partidos mayoritarios han implantado en las administraciones”. En este momento de esperanza para el futuro de la comunidad, desde el PCAS–TC reafirman su firme compromiso de luchar con todas nuestras fuerzas para erradicar y perseguir la corrupción política y económica, apostando por estas medidas concretas de vigilancia y regeneración: – Fortalecer y dotar presupuestariamente la AICYL para que tenga poder real de inspección, investigación y protección de denunciantes; dotación estable, plantilla técnica y acceso a registros administrativos. – Transparencia absoluta en la contratación pública, con publicación obligatoria y en formato reutilizable de todos los contratos, pliegos, adjudicaciones y criterios de valoración; auditorías aleatorias independientes. Esto reducirá las adjudicaciones a dedo y facilitará la detección ciudadana de posibles irregularidades. – Canal de denuncias con procedimiento anónimo y/o protegido para funcionarios y empresas que denuncien irregularidades, protección laboral y legal, y respuesta y seguimiento públicos. – Auditorías externas periódicas independientes de los contratos de obra y concesiones, así como rotación de responsables y cargos sensibles, evitando vínculos prolongados que faciliten el clientelismo. – Contratación por concurso público con criterios objetivos y control de posibles conflictos de intereses. Declaración patrimonial pública y de conflictos de intereses para cargos con poder de decisión; incompatibilidades y sanciones claras. – Sanciones administrativas rápidas y coordinación judicial para casos graves. Multas e inhabilitaciones administrativas que no dependan únicamente de la sentencia penal; coordinación entre tribunales y fiscalías anticorrupción para acelerar las causas relevantes. – Medidas sobre financiación y transparencia de los partidos: auditorías de financiación y gastos de campañas, límites y trazabilidad de donaciones, y sanciones públicas por incumplimiento. – Fiscalización ciudadana y acceso a la información, facilitando que ONG y medios accedan a datos y que las universidades realicen investigaciones independientes (mapas de riesgo por sector y provincia). – Formación y ética en la Administración, con formación obligatoria en prevención de corrupción para altos cargos y responsables de contratación, y códigos de conducta claros. – Unidades anticorrupción locales y coordinación policial y judicial, con equipos especializados en las fiscalías que conozcan el

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