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MÁS DE UNA VEINTENA DE PERSONAS PARTICIPAN EN LA PRIMERA EDICIÓN DE «EXCIDAMUZ» EN MUCIENTES

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Celebrado el pasado sábado y quedando cubiertas todas las plazas disponibles
Se encuadra dentro de las actividades en torno a la cultura del vino que  se llevan  realizando desde hace varios años en la localidad y que están vinculadas al ciclo de la vid

Pueblosycomarcas.com@PueblosComarcas

‘ExcidaMuz’, celebrada el pasado sábado en Mucientes, se encuadra dentro de las actividades en torno a la cultura del vino que  se llevan  realizando desde hace varios años en la localidad y que están vinculadas al ciclo de la vid: ‘Vendimiario’, ‘A la rebusca’ y ‘Fiesta del Primer Vino’. Se trata de un evento que aúna una de las actividades imprescindibles en el cuidado del viñedo como es la poda, fundamental  para mantener la buena salud de la viña, y senderismo.

Tras salir de la Plaza Mayor y siguiendo el trazado del sendero de «Las arroyos» los participantes llegaron al majuelo donde José Herrera Pinacho, de 86 años y  vecino de Mucientes, les mostró cómo se poda de manera tradicional tras lo que pudieron ponerlo en práctica en el mismo viñedo de plantación en vaso con más de 75 años de antigüedad, el último majuelo de los que tuvo José cuando era un agricultor en activo. Entre el público participante se encontraba Juan Álvarez, joven agricultor de Mucientes que empezó a podar hace tres años pero que según sus propias declaraciones poco se ha cambiado en la manera de trabajar pues es una labor que aún se ha de hacer a mano.

Concluida la poda, se recogieron los palos, sarmentar que decían otrora, y Víctor Cardeñosa, otro vecino que ha acompañado al grupo, mostró como se hacen los manojos, trenzado tradicional de los sarmientos que en otros tiempos se colocaban en la «tenada», pequeño cobertizo hecho con dos pialares junto a la tapia atravesando una vigas de madera y los manojos servían de sotechado además de ser utilizados para calentar las casas al ser quemados en el enroje o en las cocinas bilbaínas.

Para reponer fuerzas y antes de retomar el camino de vuelta los asientes pudieron disfrutar de un refrigerio como era habitual tras las labores agrícolas: vino rosado, pan artesanal y queso  locales.

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