Rocío Garrido: “Creo que el fin de la literatura, y de todas las artes, es el de removernos, el de hacernos pensar y sentir”
- La escritora de Laguna de Duero ha publicado recientemente Ojos abiertos, libro compuesto por 50 relatos y editado por El Lapicero Azul en el que se abordan “los temas universales de la literatura”

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Rocío Garrido Marcos, nacida en Saelices de Mayorga (Valladolid) en 1960 pero lagunera de adopción, publicó hace unos meses Ojos abiertos. Se trata de un libro compuesto por 50 relatos, editado por El Lapicero Azul, en el que se abordan “los temas universales de la literatura”.
No es la primera incursión de Garrido al mundo editorial puesto que ya son cuatro los títulos que ha firmado desde que comenzara su andadura allá por 2008. Para conocer más sobre Ojos abiertos y sobre ese camino a través de las letras hemos realizado una entrevista a la propia Garrido.
P.: Hace poco ha publicado Ojos abiertos, libro compuesto por 50 relatos, ¿Sobre qué versan esas historias y cuál es la motivación que le ha llevado a escribirlas?
R.: Las historias tratan sobre los temas universales: la vida, la muerte, el amor, la ausencia, los sueños, el miedo, la envidia, la soledad, la ternura, el olvido, la esperanza…
Me impulsó a escribirlas una necesidad de comunicación. Creo que todas las manifestaciones artísticas, ya sea en literatura, pintura, escultura, cine, etc., siempre responden a una necesidad de expresarse, de comunicar, de llegar a aquellos que quieren ver.
Cuando el señor Gutenberg aún no había inventado la imprenta, allá por el 1450, la sabiduría popular se divulgaba de generación en generación a través de relatos o leyendas. Los grandes maestros, como Jesucristo, se servían de relatos, también llamados parábolas, para transmitir sus mensajes. Relatos son también los cuentos infantiles, que estimulan la imaginación, enseñan a buscar soluciones para los problemas y descubren a los niños/as como es el mundo.
El valor del relato a través de la historia reside en su capacidad para transmitir valores culturales y morales, fomentar la conexión emocional, preservar la memoria colectiva, desarrollar la imaginación y el lenguaje y dar sentido a la experiencia humana, actuando como un pilar fundamental en la construcción de identidades individuales y colectivas.
Hace tiempo pensaba que el relato era el hermano pequeño de la literatura, pero leí que Jorge Luis Borges (de los mejores relatistas y para mí un gran referente) daba más valor al relato que a la novela porque según él es más difícil condensar una historia en unas pocas líneas.
Por supuesto no pretendo revelar nada, pues creo que no hay nada nuevo bajo el sol y que todos los temas universales han sido ya tratados en literatura. Solo pretendo contar historias a través de mi punto de vista, que es subjetivo. Soy una humilde contadora de historias.
P.: ¿Se trata de relatos totalmente inventados o tienen algún sustrato existencial?
R.: Para que algo se materialice primero tiene que formar parte de la imaginación. Una simple mesa no existiría si previamente alguien no la hubiese concebido en su imaginación. Lo real y lo imaginario son la misma esencia en diferentes planos. Se trata de relatos inventados, pero todos tienen un sustrato existencial, porque siempre que escribimos dejamos una parte importante de nosotros mismos en la historia. Los personajes están basados en los que he visto a mi alrededor, los que he vivido y los que podría haber sido. Cobran vida propia, esto ya se lo había oído a otros autores y es cierto, son ellos los que evolucionan a través de la historia.
Bebo de muchas fuentes, he leído a buen ritmo desde que me alcanza la memoria. Me interesa casi todo: literatura, filosofía, historia, psicología, ciencia…y escribo desde ese batiburrillo de voces interiores que a veces no se ponen de acuerdo entre sí. Creo que escribir es terapéutico, es algo así como cuando nos ponemos delante de un psicólogo y le vamos contando nuestra vida, lo importante no es que el profesional nos escuche, sino que nos escuchemos a nosotros mismos, que verbalicemos, que pongamos en palabras lo que nos preocupa o nos desconcierta. Ahí es donde se encuentra la magia de las palabras. Cuando oímos lo que decimos estamos preparados para hacer frente al dolor y a la vida, para aceptar, entender y transformar.
P.: Los relatos vienen acompañados de ilustraciones ¿Qué aportan al texto?
R.: No son un simple adorno estético, son un segundo lenguaje que dialoga con las palabras, son esencia del relato. Capturan la atmósfera de cada historia, funcionan como un preludio, un espejo.
Antes de leer: nos sugieren
Después de leer: nos invitan a reflexionar.
Hace 40.000 años, cuando aún no se había inventado el lenguaje, y mucho menos la imprenta, los humanos ya se expresaban a través de pinturas hechas sobre roca. Estas representaban una visión de la humanidad, de su entorno, creencias y rituales a través de figuras de animales, personas y símbolos abstractos. Siempre quise que los relatos estuvieran ilustrados. Las dos ilustradoras que han trabajado en este libro son excepcionales, tanto a Beatriz como a Jimena las descubrí en las exposiciones de sus obras en La Casa de las Artes de Laguna de Duero.
P.: Ha presentado el libro en Laguna de Duero y en la Librería Oletvm. ¿Cómo ha sido la experiencia? ¿Alguna presentación más a la vista?
R.: El 1 de octubre presenté en el bar Canalla de Valladolid, el 24 de octubre en Laguna de Duero y el 13 de noviembre en Librería Oletvm; próximamente, el 19 de diciembre está prevista una nueva presentación en la bodega Vega de Yuso de Quintanilla de Onésimo, en plena Ribera de Duero.
Estoy muy satisfecha y sorprendida por tan calurosa acogida por parte del público. El libro está gustando mucho y tanto lectores como escritores, libreros y profesionales del mundo de la edición me comunican que Ojos abiertos invita a pensar y hace sentir. Estoy contenta de haberlo conseguido, pues pretendía expresarme a través de las emociones, ya que existen temas inefables, donde las palabras se quedan pobres, donde es imposible explicar, manifestar o comprender a través del lenguaje. Hay que entrar adentro. Creo que ese es precisamente el fin de la literatura y de todas las artes, el de removernos, el de hacernos pensar y sentir, el de no dejarnos impasibles ante el dolor y la injusticia, también ante la belleza, el amor y la ternura.
Cuando les cuento cuentos a mis nietos para que se duerman, les pido que cierren los ojos. Yo no quería escribir cuentos para dormir a los niños, quería escribir cuentos para despertar a los adultos, por eso el nombre de “Ojos abiertos”.
P.: ¿Cuándo y porqué le viene a Rocío Garrido la afición a la escritura?
R.: Desde que era muy pequeña he tenido una gran imaginación y me gustaba inventar historias. Cuando tenía 10 años, en el colegio, la profesora de lengua nos encomendó hacer una redacción, y para mi sorpresa, la mía la llevó a la sala de profesores para exponérsela al resto diciendo “mirad como escribe esta niña”. Creo que fue en ese momento cuando supe que escribir formaría parte de mi destino.
P.: ¿Cuál ha sido su trayectoria en el mundo literario?
R.: Escribí artículos de opinión en la revista “Reflejos” de Laguna de Duero durante 15 años, también en la revista on-line “La fragua de Laguna”.
En 2008 publiqué mi primer libro “Estoy viva”, en 2016 “Caminando en tus zapatos”, en 2021 “Carta a mi nieta Haya” y en 2025 “Ojos abiertos”.
Me han concedido varios premios de relato y participo en jurados literarios.
P.: ¿Algún proyecto más en ciernes?
R.: Lo cierto es que no tengo mucho tiempo para escribir, mi vida está bastante llena, trabajo, concejalía, vida privada…pero asisto a las clases de escritura creativa que imparte mi editora Mariángeles Paniagua en su taller “de rinocerontes y mariposas”. Gracias a ella estoy aprendiendo mucho y mejorando mi narrativa, por lo que no descarto publicar más adelante.
