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“REFLEXIONES DE UN ANARCOSINDICALISTA SOBRE LA CRISIS EN EL AUTOMÓVIL”

Hablar de crisis en el sector de la automoción es diluir un grandísimo problema haciéndonos creer que afecta gravemente a las multinacionales cuando la realidad es que AFECTA EXCLUSIVAMENTE A LOS TRABAJADORES.

Vaya por delante que no soy ajeno, a la preocupación general existente sobre la actual crisis, con el consiguiente problema sobre el mantenimiento del empleo, ni de la dificultad en ventas por la que atraviesa la industria del automóvil en Europa, mucho menos cuando el que suscribe, lleva en una de estas empresas desde 1973, lo cuál permite saber que aunque sólo sea por razones de edad, no soy un trabajador por el que se pegarían los empresarios por contratar, y en consecuencia no hay nadie, nadie, más interesado que yo, en que se mantenga el empleo en el sector. Pero…, es decir, aún sabiendo que el libre mercado, no consiste en repartir las pérdidas y quedarse el empresario con los beneficios, entiendo que en situaciones extremas, solo extremas, haya que hacer ciertos sacrificios (a mayores) los trabajadores, pero los convenios que con la falsa excusa de la crisis nos vienen firmando los Sindicatos CCOO y UGT no tiene un calificativo más benevolente que el de salvajada, por que cualquier otro “por encima” tiene cabida. Aquí se presenta uno de los protagonistas de esta situación que merece la pena analizar, centrado principalmente en España pero que extendiéndolo a sus homólogos principalmente europeos, nos da la idea general.

Actuación de UGT y CCOO

Haciendo una breve historia de mis vivencias, desde la transición mal llamada democrática, aún conservo en mí mente el discurso firme, inequívoco, radical, y revolucionario de los líderes sindicales de la época, señalando que los trabajadores tenemos que resistir en huelga mientras los árboles tengan raíces. Buuuufffff se te ponía la carne de gallina. Yo por esa época tenía 17 años. Vino la “democracia” y yo me perdí el seguimiento de estos líderes durante 14 meses, al haber sido secuestrado por el Estado para hacer la mili. Al retorno a mí puesto de trabajo no podía salir de mí asombro: las mismas personas que daban esos discursos, ahora decían que no había que hacer huelgas, que un padre de familia no podía soportar esa pérdida económica. Claro; la mayoría de ellos ya estaban de concejales, en la Diputación, incluso en el caso de Valladolid de alcalde de la ciudad. Después empezó a venir el chorreo de pactos, el llamado Pacto de la Moncloa, el AMI (Acuerdo Marco Interconfederal), el ANE que se prorrogó con otra versión (Acuerdo Nacional de Empleo) etc. etc… Las ejecutivas de estos sindicatos, optaron por los pactos a nivel nacional, alejando la negociación de los trabajadores e impidiendo su participación. Sus Sindicatos de Rama y Secciones Sindicales, se dedicaron a ejecutar sin titubeos los acuerdos en las empresas, enfrentándose incluso a sus compañeros, apaciguando permanentemente el malestar de los trabajadores, metiéndonos miedo primero con nuestra entrada en la Comunidad Europea, luego con la competitividad de otras empresas del sector, con las del propio grupo, con los países del este, etc. etc. Vamos que hacían de portavoces y altavoces de las multinacionales. Las bases honradas de estos sindicatos en algunos casos empujados por los trabajadores que eran respetuosos con sus representados, y no acataban las directrices de sus ejecutivas y se negaban a firmar, eran expulsados y firmado el Convenio por su Federación, como el caso del Convenio de Renfe (ejecutivismo puro y duro). Así fueron pasando los años, y desapareciendo los históricos Nicolás Redondo, Marcelino Camacho, etc, que al menos mantenían una mínima coherencia, (conviene recordar los enfrentamientos y las huelgas generales contra el Gobierno del Partido Sucialista  sObrero Español por no compensar los sacrificios de los trabajadores después de que aceptaran firmar pactos impopulares). Los herederos totalmente despegados de cualquier ideología, vieron su filón particular y se dejaron conscientes y gustosamente engatusar por los encantos capitalistas, llegando incluso a boicotear y dificultar huelgas que no estaban bajo su control (transporte de autobuses de Madrid, SITEL, el metro de Barcelona, telefonía, etc.). Claro si ellos estaban gozando de una muy buena economía, de locales del Patrimonio Sindical Acumulado, subvenciones millonarias y de un gran Estatus Social (prensa, radio, entrevistas, etc.) y los cachorrines a su nivel también aplicaban su caciquismo, eligiendo turno de trabajo, disfrutando de prebendas,  metiendo a sus hijos a cuenta de jodernos a los demás, etc..), y careciendo de sentimiento reivindicativo, de clase y solidario, terminaron por perder todo es respeto de los trabajadores conseguido en la clandestinidad.

Fueron pasando los años, los lustros, las décadas, hasta encontrarnos no con que se desconfía de los Sindicatos, sino que se les odia tanto ó más que a los políticos, eso sí la gente sigue votando, inexplicable, pero esto forma parte de otro análisis.

Los empresarios conscientes de la situación, han dicho: ahora es la mía

A ver, la situación es complicada de acuerdo, pero, por qué los Convenios Colectivos no les firman por un año hasta ver qué pasa? Por qué engañan una y otra vez a los trabajadores y a toda la opinión pública con la creación de empleo? Es mentira pura que estén creando empleo, mentira, por que sólo sustituyen a un porcentaje de los antiguos que causen baja, y previamente la tienen que causar, además las contrataciones son en precario con un salario de vergüenza, el trabajador que entra, entra con una categoría de entrada nueva creada previamente para ello, no tienen derecho en la mayoría de los casos a los pluses como el de la antigüedad, las multinacionales obtienen grandes subvenciones por estas contrataciones y descuentos en la SS.SS a lo que hay que añadir, un cheque en blanco para los Expedientes de Regulación, que no dudan en firmar y que puede ser hasta 24 meses en algunos casos, ¿acaso estos iluminados ven el futuro?. Por si fuera poco, aceptan rebaje de pluses de los trabajadores fijos, nos quitan los aspectos sociales, aumento de la flexibilidad, y lo que resulta el no va más, lo más insólito, AUMENTO DE LA JORNADA LABORAL Y DE LOS RITMOS DE TRABAJO, pero, pero, pero vamos a ver, si no se venden vehículos, en qué cabeza cabe aumentar los ritmos de trabajo y la jornada laboral Solamente cabe en mentes perversas sean del signo que sean, que solamente buscan sus intereses personales, económicos y/o de estatus social. En una situación, no ya ideológica pero sí lógica, cabe pensar y teatralizar “bueno si usted está teniendo pérdidas (menos ganancias), porque no hay ventas, y peligra el empleo, yo me joderé otro poco más si es posible, pero compénseme con reducción de jornada y con unos ritmos más aptos para seres humanos. Ésto de momento hasta ver que pasa, pero eso sí, cuando remonte la situación, usted reparta beneficios y compénseme mi sacrificio”. Pero no, ellos no hacen sacrificios y sus colaboradores los defienden, quieren a toda costa seguir ganando lo mismo a cuenta de exprimir más y más a los trabajadores. Pero es más, ni siquiera es real la caída de ventas e incluso de beneficios. Las multinacionales utilizan los datos según su interés económico y/o político, aunque no es discutible que en el llamado Viejo Continente, Europa, han bajado considerablemente las ventas, pero no es menos cierto, que en los llamados países emergentes han subido también de forma considerable las ventas (China, India, Tailandia, Rusia, Brasil, etc.), pero ésto no repercute en los trabajadores, todo lo contrario. Así pues, que interesa escandalizar con grandes pérdidas, tomamos los datos de ventas en Europa; que queremos alarmar más, tomamos los datos del país que más bajada haya tenido; que queremos más aún, pues destacamos la Comunidad Territorial que convenga. Un problema venidero, sí será, el exceso de capacidad productiva. La marca japonesa TOYOTA, la de mayores ventas del pasado año que destrona a GM, ha fabricado cerca de 10 millones de vehículos, su seguidora de podio 9 millones. En España se han fabricado casi 2 millones y en Méjico casi tres, haciendo un total de fabricación de vehículos de 84 millones esto sí que va a ser un problema real.

Los sindicatos UGT y CC.OO, son colaboradores natos y cómplices necesarios junto con los medios de comunicación, de extender el pánico en la sociedad, reforzando las teorías de las multinacionales y pegándose a ellas como lapas, de aceptar sacrificios sin límites para los trabajadores, con la falsa excusa de mantener la industria, cuando la realidad es que no podemos pretender ganar los 300 euros de salario medio de Rumania, ó los 250 de Marruecos ó los de China, que aun teniendo en cuenta su considerable salto económico alcanzado en 2012, se quedan en 2.396 yuanes el equivalente a poco más de 300 euros. De todas formas, el capital no tiene fronteras. Se están montando un sinfín de empresas del automóvil en países tercermundistas o subdesarrollados, y no lo han llevado todo allí de golpe, por los riesgos sociales que ello supondría, pero lo llevan haciendo desde mucho antes de la mal llamada crisis colectiva. No hay que dejar de añadir que muchos de estos países ofrecen una gran inestabilidad política que haría peligrar cualquier industria de esta naturaleza.

El sector del automóvil, ciertamente es un sector histérico, pero lo lleva siendo desde las dos últimas décadas, lo que no quiere decir ni mucho menos que no obtengan beneficios, vaya como ejemplo el record de ventas en pleno apogeo de la crisis en 2011 de Renault, ó los 1.200 millones de dólares de beneficios en el segundo trimestre de 2013 de G.M. o los 2.200 millones también de dólares  de FORD en igual periodo. ¿Que alguna multinacional como el grupo PSA, PEUGEOT y CITROEN han tenido pérdidas? Pues sí, pero eso también ha sucedido en otras épocas del automóvil.

Lo que nos ha costado conseguir a los trabajadores con sangre, cárceles y detenciones durante décadas, con la excusa de la crisis, nos lo han quitado las multinacionales en tres años, eso sí, hay que tener en cuenta que han contado con los mejores cómplices y colaboradores posibles, los traidores y usurpadores de las ideologías, los actuales dirigentes sindicales de UGT y CC.OO. con sus respectivas correas de transmisión política. A estas alturas no creo que nadie se pregunte el por qué desaparecieron los sindicatos amarillos.

Para que venga trabajo a España, No es la solución abaratar la mano de obra, NO, reducir los sueldos, NO, aumentar las jornadas laborales, NO, para que dentro de la misma Europa, venga la actividad que aún no pueden implantar en países tercermundista, o para robar a otros países ésto es lo que estos aprendices de vividores transmiten a los trabajadores, y tienen la cara dura de decir que son organizaciones internacionalistas. Además, si no hay empleo, y los que estamos asalariados tenemos unos sueldos tan bajos,¿quién va a comprarse un coche de gama media que vale 18.000 euros?

No hay soluciones ni a corto ni medio plazo. ¿Quién lucha? ¿Los que ya tenemos una edad avanzada, los mismos que fueron encarcelados, detenidos, torturados? Está claro que eso no es posible, pero si se puede hacer un grandísimo aporte, pero para ello es totalmente vital e imprescindible dar credibilidad y confianza a los trabajadores, a los jóvenes, a la sociedad en general, y este gran reto solamente podría venir del movimiento anarcosindicalista, movimiento que no sabe estar a la altura de las circunstancias, siguiendo con sus ridículas disputas internas, como si el problema de la crisis fuera presentación o no a las Elecciones Sindicales. Ni la fábula de los dos burros que no se podían ver, supera esta torpeza, porque al menos en la fábula, los dos burros cuando eran atacados por los lobos, juntaban cabeza con cabeza y se defendían a coces. Se le está escapando esta grandísima oportunidad, a todo el movimiento libertario, con el repudio social existente hacia los políticos y los sindicatos, para transmitir que otro mundo es posible, como diría Durruti, “llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones”, pero al hablar de sindicatos claro, nos encontramos con un gran problema, y es no haber sabido desmarcarse de UGT y CCOO. No basta con llamarles traidores, sindicatos amarillos, etc. Están más acostumbrados que un árbitro de fútbol a que le llamen cabrón. Hay que romper relaciones institucionales con ellos a todos los niveles, quedándonos exclusivamente con las bases a nivel de SS.SS, hay que publicitarlo, hacer campañas fuertes contra ellos, exigirles que pidan perdón a los trabajadores como únicos responsables de la apatía existente. Debemos aprovechar las nuevas tecnologías para crear redes sociales, foros, debates, debemos buscar medios de comunicación alternativos, etc. Esta parte también es vital. No hay ningún medio de comunicación que no dependa del capital empresarial, y eso hace que no se pueda contrarrestar las falsas y mentiras que ponen, y en esta situación son aún más controladores. Por citar un caso, en la sección de cartas al director de el diario El Norte de Castilla y como consecuencia   de la firma del Convenio de Renault, envié una carta totalmente respetuosa pero dando mí opinión sobre lo que representaba el Convenio firmado. No fue publicada pero sí contestada “va contra los intereses del periódico”. Claro ese mismo día salían en portada junto con otros, los presidentes del Estado y de la Comunidad, y en su interior un sinfín de personajes “destacados” alabando los sacrificios de los trabajadores y felicitando a todos por haber conseguido mantener el empleo y la actividad jajajaja.

UGT y CCOO junto a sus partidos políticos, son responsables directos de esta situación, y los únicos responsables de habernos quitado lo único que el capital no podía quitarnos, la ilusión y el sueño de que un mundo justo es posible.

Juan J. Arriero González O el Soterillo (a elegir)

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