Pueblos y Comarcas

Opinión: “Nuestra iglesia” por José María Gil, párroco de Aldeamayor de San Martín

 

  • “Todo ello, unido a la inflación, ha incrementado los gastos y el coste final de las últimas reformas del templo se va bastante más allá de los 300.000 €, pero confiamos en poder pagar lo ejecutado”

 

 

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Sin duda la silueta de la torre de nuestra iglesia de San Martín es emblema de Aldeamayor, que se repite con abundancia en diferentes y variados lugares particulares y públicos, de asociaciones y otros.

Nos alegra que hace unos años, 2.021, este edificio tan significativo del municipio, hay quien dice que “constituye nuestro principal signo de identidad junto a la amplia Plaza Mayor”, y que está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1997, fuera remozado en el exterior de todos sus muros por parte de la Junta de Castilla y León. También entonces, con dinero de la parroquia y ayuda del Obispado de Valladolid, se sustituyó la cubierta del ábside, la que cubre el presbiterio, que corría verdadero peligro.

Ya entonces, y con anterioridad, todos éramos conscientes de la necesidad que había de reparar con urgencia extensas zonas del interior del edificio, pues las humedades habían hecho que en amplias zonas del piso la madera no aguantara más y nos diera sensación de que nos hundíamos. También era reclamado por muchos que se acondicionara el acceso a la puerta principal en la que las piedras tan irregulares provocaron algunas caídas.

La solución, aconsejada por los técnicos, desde un primer momento era un nuevo pavimento, ahora de piedra, que sustituyera al de madera, previa colocación debajo de un sistema de ventilación que ayudara a salir la humedad. Pero ha habido que esperar.

Por otra parte, al elaborar el proyecto (redactado por el arquitecto D. Fernando J. Pérez Ruiz en 2022), se consideró que era el momento de cambiar el sistema de calefacción y renovar las conducciones y el cableado de la instalación eléctrica y de megafonía, puesto que había que levantar completamente el pavimento.

Hemos de tener en cuenta que en algunas decisiones hemos estado condicionados al estar supervisadas y aprobadas, por la Comisión T. de Patrimonio de la Juntan de Castilla y León, como es lógico por ser un BIC.

El papeleo y los trámites para los permisos necesarios se prolongaron más de lo que todos deseábamos hasta que, en diciembre pasado, se pudo comenzar la obra adjudicada a la empresa “RIVERO Restauración y Construcción”, la misma que realizó los trabajos anteriores en el exterior.

Ahora, pasados seis meses de esfuerzo e incertidumbre, en este final de la primavera de 2025, saboreamos el magnífico resultado como fruto maduro que nos permitió celebrar con alegría las comuniones de más de 30 niños de nuestra parroquia.

Quedan algunos “flecos”, como los derivados del estudio arqueológico realizado y la decisión que se tome sobre las piezas que se conservan como las cruces de piedra y otros.

Desde la comunidad parroquial, agradecemos la colaboración del Ayuntamiento durante estos meses, poniendo a nuestra disposición, en la medida en que era posible, el salón de la Casa de Cultura, y todo aquello que hemos necesitado y estaba en su mano. Agradecemos también la pronta respuesta de particulares cuando se ha solicitado alguna colaboración, aunque las circunstancias de la obra en un BIC, hacía que la ayuda ciudadana no pudiera ser tan amplia como algunos sugerían y hubieran deseado.

Durante la ejecución de la obra, se decidieron algunas pequeñas actuaciones preventivas en la cubierta y, además, pintar las paredes y las bóvedas, aprovechando que el espacio estaba vacío de bancos y los retablos cubiertos con plástico para protegerlos del polvo. Todo ello, unido a la inflación, ha incrementado los gastos y el coste final se va bastante más allá de los 300.000 €, pero confiamos en poder pagar lo ejecutado.

Contamos para ello con que los vecinos seamos generosos y aportemos responsablemente lo que nos corresponde. Seamos conscientes de que, al ser reconocido este edificio y lo que contiene, como el monumento más importante de este municipio, nos interesa su conservación a todos los que somos sensibles a sus connotaciones socioculturales, festivas, identitarias… además de religiosas.

También contamos con una parte que está aportando el Arzobispado y tenemos la certeza de que al Ayuntamiento cumplirá la generosa promesa realizada cuando se proyectó y contrató la obra.

Y éste no es el punto final, pues todos sabemos que estos edificios siempre necesitan un mantenimiento importante. Hemos de ser conscientes, los que formamos la parroquia y todos los vecinos de que, además del costoso mantenimiento ordinario, sigue habiendo tareas que esperan: el interior de la cúpula de la torre, las campanas, algunos retablos, etc.

Por hoy disfrutemos de lo conseguido: podemos presumir de la esbelta torre, y ahora también utilizar el amplio espacio interior, limpio, seguro y luminoso, en primer lugar, para el culto, pero también para algunas otras finalidades que resulten oportunas.