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Luis Antonio Rodríguez “Taru”: “En los próximos años nos vamos a ver sin toros para mantener los festejos”

Luis Antonio Rodríguez García, “Taru”, es un ganadero, empresario taurino y cada vez mayor aficionado al mundo del toro bravo. Así es como se define éste boecillano  de los de pura cepa. Es uno de los pocos ganaderos de toros de lidia en la provincia, pero a la vez, uno de los más conocidos.

Carlos Cerro Santos

Le formulamos unas preguntas antes de iniciar un reportaje fotográfico a buena parte de los astados de la finca ubicada en La Parrilla.

Carlos Cerro: ¿Cuándo surge el hierro ganadero Toros Taru y a qué se debe?

Taru: Mi afición a los toros viene desde muy pequeño y siempre me ha gustado este mundo. Nací con la afición dentro. Quise ser torero, y de hecho fui novillero, aunque no llegué a matador de toros. Empecé a torear con 11 años aunque para el público a los 14. Más tarde, a los 26 años ya empecé como ganadero, y es ahí cuando surge. El motivo es simple; desde niño me encantaba estar cerca del toro bravo y tengo por él una ilusión cada vez mayor.

C.C.: ¿Cómo ha sido la evolución del hierro ganadero?

Taru: Ha habido varios cambios. Empecé con Santa Coloma; la primera ganadería que compré, fue la de Dionisio Rodríguez. El encaste era extraordinario, yo estaba muy contento con ello, pero tenía un problema: el tema de la genética. Siempre salían los novillos con poca cara y gachos. Yo, al considerarme un tanto  torista, prefiero toros con más cara. Después aposté por el encaste Núñez, pero también lo cambié por Domecq . Y ahora he metido Vega-Villar.

C.C.: ¿Cuáles son las características de la finca Valparaíso?

Taru: A día de hoy: 179 hectáreas. La finca no es la más grande, pero tiene unos bonitos pinares y encinares con laderas. Está muy bien situada. Para mi es cómodo, aunque es duro porque de pastos andamos muy escasos aquí en los páramos. Además, la finca está muy masificada de ganado, tengo que estar preparado para los festejos del verano y atender a los pueblos con reses que compro a otros ganaderos, lo que se suma a los animales de cría que siempre están en casa.

El número de cabezas oscila mucho: en invierno baja el censo bastante, hasta que se compran las nuevas camadas. En torno a 450 animales son siempre los que hay en casa, más o menos, que son los de cría, es decir, las vacas y las parideras. Hasta 1.200 animales hemos llegado a albergar en esta finca.

C.C.: Al cabo del año, ¿cuántos festejos realiza la empresa Promociones Taurinas Ribera del Duero, S.L.?

Taru: Suele ser un poco variable, pero en torno a 70 pueblos. Luego bien, hay pueblos que hacen hasta 10 festejos. En número de cabezas que muevo andaría entre los 2.000 y los 3.000 al cabo del año, aunque es muy variable. Nos movemos por una amplia geografía, no solo por la zona. Vamos a pueblos de Castellón, Valencia, Teruel  o  a Jaén,  a Beas de Segura en concreto.

C.C.: Como ganadero, ¿cómo ves el futuro de la fiesta?

Taru: Duro. No se ha cuidado y aquí no ha habido ninguna balanza. Los animales comen mucho, la gente se ha acostumbrado a pagar lo que no valen los animales y ahora viene el problema. Hay pocos animales y tienen que valer lo que han valido toda la vida. Ahora valen menos que hace 30 años y producirlos vale 30 veces más, y ese es el problema de que muchos ganaderos se hayan arruinado, o más bien, nos estemos arruinando y aquí nadie busca una solución. Todo ha sido apretar y apretar, y ahora es cuando vemos los problemas. En los próximos años nos vamos a ver sin toros para mantener los festejos, tanto los populares como los serios. La cabaña ganadera está a punto de extinguirse; ahí están los resultados y los datos. Y nadie pone freno a esto. Sin embargo, Francia nos ha pegado un adelantamiento importante. Allí se ha prevenido este problema y dentro de poco tendremos que ir  a comprarles los toros a ellos y les pagaremos a como ellos les están pagando, muy caros, porque un toro bravo come todos los días y todos los meses, y la gente de eso no es consciente. Un toro se come entre 4.000 y 5.000 euros, más luego las bajas, y queremos comprar toros por 1.500 euros y que los restantes euros los pongan los ganaderos después de matarse a trabajar. Este es el problema, no otro.

C.C.: Finalmente, ¿qué opinión tienes acerca de que la juventud acuda más al festejo popular y no tanto al festejo mayor o serio?

Taru: Creo que son etapas y esto ha cambiado. Aunque bien es verdad que nos quedan los pilares fundamentales que son los festejos populares: las fiestas de los pueblos. Si no fuera por eso, habría muchachos que no verían un toro nunca. El alma de la fiesta es el toro en la calle. Después viene la parte artística y sobre ello no quisiera entrar, porque yo me identifico más con el popular, ya que no estoy a la altura de otros ganaderos que están acostumbrados a lidiar en plazas de más categoría y que se dedican más al tema de los festejos serios, que es así como los denomina el argot taurino.

C.C.: Todo lo que desees añadir…

Taru: Simplemente decir que hay que potenciar los festejos populares, también lo de la parte sería, he de decir que a mí me gusta todo, pero que quede bien claro que la base fundamental son los toros en las calles, eso es lo primitivo y lo que tenemos y debemos conservar. Lo otro, pues quien lo haya estropeado que lo arregle, así de claro.

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