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Las emociones y las múltiples inteligencias ¿Es posible aprender a vivir mejor?

El jueves 6 de marzo terminó en el Centro Joven de Arrabal de Portillo, Valladolid, el curso de “Inteligencia emocional”, organizado por el Ayuntamiento de Portillo. Asistieron alrededor de una veintena de vecinos, de diferentes edades y profesiones. 

     Momento del taller impartido por Hugo Busso. (Archivo)

Los contenidos estuvieron en consonancia con el buen ambiente, la participación intensa y la utilidad práctica que encontraron los participantes, en este curso-taller. La particularidad del enfoque dado por el profesor Hugo Busso, doctor en Filosofía y formador internacional, evidenciaron la necesidad que tienen las comunidades de crear este tipo de espacios de encuentros, de reflexión y  aprendizaje.

¿Podemos quitar las emociones del pensamiento?

¿Podemos dejar los sentimientos de lado en la vida cotidiana? No somos máquinas, los sentimientos nos mueven a actuar y al hacer. Tanto la psicología actual, así como la filosofía, sabe desde Aristóteles hasta Foucault, que no hay razón práctica sin pasiones y emociones, ya que el sentido es inescindible y remite de los sentimientos. Justamente, la misión de la filosofía, las religiones y toda forma de sabiduría desarrollada en la historia de la humanidad, es dar principios de inteligibilidad y guías para la acción, orientaciones con las cuales ordenar el pensamiento, sus concatenaciones, conjunciones y exclusiones. Las emociones sostienen los sentimientos que a la vez, evalúan, interpretan y rotulan las emociones en el vivir y con-vivir cotidiano. Emociones y sentimientos son la motivación de los comportamientos y conductas que desarrollan los individuos en sociedad, estamos programados para funcionar así.

¿Qué diferencia hay entre emociones y sentimientos?

Si las emociones son inconscientes y automáticas en el ser humano, los sentimientos son las evaluaciones que hacemos y el sentido que le otorgamos. Estas evaluaciones e interpretaciones son las creencias, nuestras ideas y esquemas mentales. Para la tradición filosófica occidental, son las opiniones (Doxa) encarnadas, no es saber, filosofía o ciencia (episteme). En el Budismo, las creencias son la base del sufrimiento, que se asocia a la ignorancia y el apego a las ideas erróneas, las falsas creencias, que tienen efectos físicos. El dolor es inevitable, el sufrimiento es superable justamente desde la sabiduría de las enseñanzas de sabiduría de la vida (Dharma) para desplegar la compasión, en la tradición cristina será el amor y la caridad.

¿Es posible una vida serena y atenta?

Si la sabiduría es una estrategia de salud y equilibrio para la buena vida, serena e intensa, entonces ¿qué impide que tengamos una vida buena? La falta de atención plena, es decir, los obstáculos que aparecen en forma de emociones, que tiñen pensamientos y sostienen las creencias erróneas, basadas en expectativas falaces. Esto es típico de la sociedad de consumo y depredación de la biodiversidad en la que vivimos. Ensayar superar los obstáculos e impedimentos es necesario. Es decir, si hacemos los cimientos de una vida buena, esto tiene, ya se sabe, efectos positivos individuales y sistémicos. Estos obstáculos, se resumen, primeramente, en la agitación interior, que no es más que malgastar la energía vital, al no estar direccionada con propósitos coherentes y armónicos. Luego, el deseo de modificar, dominar y juzgar, en vez de aceptar primero, escuchar y empatizar para buscar el óptimo de un juego donde todos, humanos y no humanos, ganen. Por último, los imperativos morales del “debería”, el malestar neurótico de la queja como estrategia de afianzar el ego, que no nos hace amar la vida tal cual es y aceptándola sin resignación, como principio de transformación compasiva, cooperativa y ecológica.

¿Qué hacer con los obstáculos?

 Como corolario de lo dicho antes, los obstáculos son, a la vez, una oportunidad, haciéndonos conscientes, es decir,  darse cuenta del malgaste energético y vital, tenemos así la oportunidad de aprender a aprender, de nosotros y los otros. Esto fueron las propuestas y enseñanzas de las tradiciones de sabiduría en formato religioso y filosófico, lo que ahora se popularizó, desde las ciencias de la psicología y las investigaciones neurocognitivas-conductuales, como Inteligencia emocional. Así como el coaching no es más que la reactualización de la vieja tradición maestro alumno como Socrates con Platón, y el Mindfulness es el vestido psiquiátrico new age de la meditación Vipassana, con la que se iluminó Buda. Asistimos a una reactualización de técnicas y estrategias que mantienen algo del contenido, y se adecúan a la velocidad nihilista del hombre moderno.

Por esto, cambiar de paradigma, es decir, dejar de lado los supuestos auto evidentes que estructuran nuestras emociones, sentimientos y creencias, es abrir la puerta a una aventura que promueve salir de la zona del confort,  anodina e  innecesaria. Si nos permitimos este viaje y aventura, vamos así permitiéndonos experimentar otras perspectivas y puntos de vista, más allá del imperativo de ser consumidores dóciles, a-críticos. Puede ser una estrategia inteligente que active las múltiples inteligencias que todos poseemos… Además de eco-nómica, será eco-lógica. Recordemos que la raíz griega ECO, es casa, y cuidar la casa para el disfrute y el bienestar de todos, son los ideales básicos de lo mejor que ha logrado la raza humana en su conjunto, y no la competitividad y la acumulación individual…

Susana Pérez Herrero, Psicóloga

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