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LA JUNTA DECLARA LA SEMANA SANTA DE MEDINA DE RIOSECO, BIEN DE INTERÉS CULTURAL DE CARÁCTER INMATERIAL

La Semana Santa riosecana, entendida como un sistema de alto valor patrimonial caracterizado por la interdependencia de valores tangibles e intangibles, abarca una serie de manifestaciones y rituales religiosos y festivos que constituyen el espíritu y la esencia de este hecho cultural, objeto de esta declaración

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El Consejo de Gobierno ha aprobado la declaración de la identidad, tradición y ritos en la Semana Santa de Medina de Rioseco, Valladolid, Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial, por su valoración como relevante manifestación dentro del patrimonio cultural de Castilla y León, que viene determinada por su consideración como hecho cultural pluridimensional y complejo, en cuanto espacio físico, social y ritual y dotado de vivencias comunitarias transmitidas de padres a hijos, como un patrimonio vivo y en auge revivido constantemente por la comunidad. La Semana Santa riosecana, entendida como un sistema de alto valor patrimonial caracterizado por la interdependencia de valores tangibles e intangibles, abarca una serie de manifestaciones y rituales religiosos y festivos que constituyen el espíritu y la esencia de este hecho cultural, objeto de esta declaración.

El origen de la Semana Santa de Medina de Rioseco se remonta a principios del siglo XVI, época de crecimiento económico y demográfico de la villa, y ha conservado prácticamente inalterada su esencia, procesiones y ritos, que se han transmitido sin apenas interrupción, como seña de identidad, de generación en generación hasta nuestros días. La Semana Santa es el principal signo de identidad para sus habitantes, como lo fueron para sus padres y sus abuelos. Los desfiles pasionales de la Semana Santa riosecana y todo lo que giraba y gira a su alrededor, suponen el conjunto de las vivencias de generaciones de cofrades que han mantenido y transmitido hasta hoy formas, ritos y costumbres que hunden sus raíces en el substrato histórico y emotivo del paisaje. La tradición ha sido renovada cada año, con momentos de auge alternados con periodos de decadencia se han ido sucediendo sin apenas interrupción a lo largo de la historia, conformando este hecho cultural que ha trascendido los importantes elementos religiosos para convertirse en una fiesta de comunidad, de formación de identidades. Esta renovación continuada, siempre la misma y siempre cambiante, ha permitido la conservación de elementos, actos y nombres, generados en el siglo XVI, así como la incorporación de nuevos elementos que se han ido tradicionalizando.

Uno de los rasgos caracterizadores de la Semana Santa de Medina de Rioseco es el fuerte carácter identitario. El espíritu y religiosidad de sus gentes es la clave para la lectura e interpretación de estas celebraciones. Es todo un juego de ritos, de señales externas, de palabras en jerga, de vivencias internas, de comunión en lo sentimental. La vivencia se mantiene todo el año; el ritual no desaparece con el fin de las celebraciones, de forma que la Semana Santa se convierte en la más fuerte señal definitoria de su identidad y vinculación. Un aspecto determinante son las 17 cofradías de las que forman parte más de un 50 % de la población de la localidad y que sienten la Semana Santa como el elemento principal de vinculación. La Semana Santa riosecana se configura como la fuerza integradora que renueva y refuerza la pertenencia del individuo al grupo y a la sociedad, y como elemento básico de identidad global.

Entre los ritos que han pervivido, uno de los más significativos y característicos de la Semana Santa riosecana es el conocido como la recogida y desfile de gremios, con orígenes en el siglo XVIII. Se desarrollan también actos de socialización de las hermandades, como el que ya se documenta en el siglo XVII, llamado ‘las aceitunas’, que tiene lugar antes de comenzar la procesión del Viernes Santo.

El conjunto histórico de Medina de Rioseco con su trazado medieval, plazas y calles estrechas asoportaladas en las que apenas entre la luz, casas nobiliarias y el conjunto de iglesias que conserva, conforman el escenario de la representación de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, en un territorio delimitado por las propias murallas de la ciudad. El recorrido de las procesiones penitenciales que no ha cambiado sustancialmente desde el siglo XVI, recorre las principales calles a través de la antigua rúa mayor, eje vertebrador del conjunto de oeste a este, conectando las tres iglesias parroquiales, resulta clave para la lectura e interpretación de la celebración. Este trazado medieval de calles estrechas del casco urbano, hace que los pasos llevados a hombros de los cofrades casi rocen los balcones, creando momentos de gran intensidad, especialmente en las salidas y entradas de los templos y capillas.

Los conjuntos procesionales conforman uno de los pilares definitorios y diferenciadores de la Semana Santa en Rioseco. Desde el punto de vista estilístico, constituyen un conjunto bastante homogéneo formado por 22 de gran belleza, realizados mayoritariamente en el siglo XVII, para un uso procesional, que siguen cumpliendo desde hace siglos ininterrumpidamente. A lo largo del siglo XX, dentro del proceso de revalorización de la Semana Santa y su patrimonio, las cofradías ha llevado a cabo importantes esfuerzos para la conservación de los conjuntos procesionales, y en este sentido se crean nuevos conjuntos procesionales. Una de las características fundamentales de la Semana Santa riosecana es que sus pasos se portan sobre los hombros de los hermanos, por ello las imágenes no pueden exceder un determinado peso. Sobre ellos sólo existe lo indispensable: algún farol de plata o metal. Muy pocos llevan decoración floral, ya que se considera un elemento contrario al concepto de rigor y sobriedad tradicional.

Por todo esto, la valoración de la Semana Santa riosecana como relevante manifestación del patrimonio cultural de Castilla y León, viene determinada por su consideración de hecho cultural pluridimensional y complejo, en cuanto espacio físico, social y ritual, en el que se incardina el sentimiento y espíritu de los cofrades, auténticos soportes de la Semana Santa, que la han mantenido y fomentado como patrimonio vivo hasta nuestros días. El valor de las vivencias comunitarias transmitidas de padres a hijos, como un patrimonio vivo y en auge revivido constantemente por la comunidad, se conjuga a lo largo de la historia y hasta nuestros días como un sentimiento de identidad y continuidad, transmitido de generación en generación.

La Semana Santa de Medina de Rioseco, entendida como un sistema de alto valor patrimonial caracterizado por la interdependencia de valores tangibles e intangibles, abarca una serie de manifestaciones y rituales religiosos y festivos que constituyen el espíritu y la esencia de este hecho cultural, objeto de su declaración como bien de interés cultural. Asimismo, respetando los procesos de cambio que, como patrimonio vivo y sin pervertir su esencia, decida la comunidad depositaria de esta tradición y auténtica protagonista de esta manifestación cultural, la Administración competente en materia de patrimonio velará por su normal desarrollo, tutelando la pervivencia y salvaguarda de los valores que han determinado su declaración como bien de interés cultural.

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