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LA JORNADA SOBRE EL CEGA CELEBRADA EN VIANA EVIDENCIA LAS DIFERENCIAS ENTRE ECOLOGISTAS Y CONFEDERACIÓN

Para los primeros, la única solución para que el Cega no se vuelva a secar en verano es la restricción en las concesiones, la disminución de las hectáreas de regadío y la mayor observancia de la Confederación Hidrográfica
La CHD defiende su labor de control y es partidaria de la construcción de un embalse

La responsable del Foro A21, Raquel Bustos, en un momento de la jornada.

Juan J. Villalba Pinilla

El pasado viernes se celebró en Viana la charla ‘Todos con el Cega’ organizada por el colectivo vecinal de la localidad Foro Agenda Local 21 con el objeto de servir de medio de información y debate acerca de la situación de sequía extrema que arrastra el río Cega en los dos últimos veranos en el tramo que discurre entre Megeces y Viana. Numerosos vecinos de estas dos localidades y de Mojados acudieron hasta una Casa de Cultura que se fue llenando de público hasta rebasar aforo. Presentes estaban, además, los alcaldes de Viana Alberto Collantes, de Megeces Abel Manso y de Mojados Adolfo López. La jornada dejó patentes las discrepancias que existen entre colectivos ecologistas y la Confederación Hidrográfica del Duero sobre como atajar el problema.

Tras la apertura y presentación de la jornada y del propio Foro por su responsable, Raquel Bustos Carabias, la tarde arrancó con la intervención del biólogo y miembro de la Asociación ‘Alauda’ José Antonio García. A lo largo de su charla, titulada ‘Qué le pasa al Cega: una mirada cercana’, realizó un análisis de lo ocurrido en este río en los dos últimos años.

Con el apoyo de videos e imágenes del estado del Cega en los dos últimos veranos, en las que se podían ver claramente la existencia de peces muertos y la ausencia de agua en numerosos zonas del cauce, García explicó como hay especies animales, no sólo peces sino también mamíferos, que han desaparecido del tramo afectado y como la ribera del río se ha “desestructurado” debido a la ausencia de agua. El biólogo insistió en la necesidad de considerar a la fauna y flora del río como patrimonio natural y protegerla. La segunda parte de su exposición, apoyada en series de datos,  se centró en censurar la actitud de la Confederación Hidrográfica del Duero que, como organismo de cuenca, “ha permitido que se siguiera regando cuando el caudal del río ha estado por debajo del caudal ecológico y que sólo ha actuado cuando desde los colectivos ecologistas se ha denunciado la situación a través de los medios de comunicación”. En cuanto a las posibles soluciones para que no se vuelvan a repetir situaciones como las de los dos últimos veranos, desechó totalmente la construcción de un embalse en cabecera porque supondría “invadir terrenos que habría que expropiar o afectar a paisajes y elementos naturales que se deteriorarían” y cargó la responsabilidad sobre las administraciones responsables –CHD y Junta- para que “no permitan” situaciones como las vividas. 

La  segunda de las ponencias del programa, ‘El Cega y sus otros compañeros de subcuenca en la encrucijada: una mirada más alejada’, fue desarrolla por el biólogo y educador ambiental segoviano Paco de las Heras. Desde una perspectiva más genérica disertó sobre la situación de la cuenca formada por los ríos Adaja, Cega y Eresma. De lo dicho por de las Heras se concluye que desde hace varios años el nivel de caudal ha disminuido considerablemente por la suma de factores de tipo estructural, como el cambio climático -menos lluvias, menos nieve y más calor- y la disminución del agua de los acuíferos, con otros coyunturales como el gran número de concesiones para regadío o la sequía. Con estos postulados, este educador ambiental mostró su incredulidad porque la CHD se esté planteando aumentar la superficie de hectáreas de regadío en un 47% desde 2016 hasta 2033 y también recriminó al organismo de cuenca la falta de celo a la hora de hacer que los regantes respeten sus reglas y los consumos que tienen asignados. Finalizó su intervención con una serie de valoraciones destacando que “un usuario que resuelve sus necesidades a costa del deterioro del patrimonio común no merece el apoyo social” y que “la estrategia de crear el problema y luego pedir ayuda pública para solucionarlo, ya no es admisible”. Como posibles soluciones a la situación actual apuntó, entre otras, ajustar la cantidad de agua extraída a las tasas de renovación/ disponibilidad sostenible del agua.

Urbano Sanz, Comisario Adjunto de la Confederación Hidrográfica del Duero, intentó rebatir a algunas de las afirmaciones vertidas por los dos anteriores ponentes. Para empezar quiso romper con “la falsa imagen” de que “la CHD no se preocupa de lo que sucede en el río” señalando que los agricultores a los que se sanciona no tienen esa misma imagen y que siempre que el nivel del río cae por debajo del caudal ecológico se actúa restringiendo los riegos. Cosa bien distinta, aclaró, es que se cuente con elementos suficientes para el control de los ríos y que en el caso concreto de la situación del Cega en agosto de 2016, coincidió con un  puente en el que había un único guardia para toda la cuenca. Sí que se mostró partidario de elevar la cuantía económica de las multas aplicadas en caso de incumplimiento de los límites de las concesiones. Sobre las concesiones de uso de agua señaló que no sólo las hay para riego sino que existe una para abastecimiento en la Mancomunidad de las Lomas en Segovia y que aunque en el Plan Hidrólogico del Duero se señale la intención de incrementar las hectáreas de regadío en un 47% hasta 2033, se trata de una previsión que podría variar en función de la situación de los ríos. Para finalizar su intervención, apostilló que es muy difícil gestionar el conflicto existente entre lo ecológico y las concesiones, que desde hace años la política de la CHD es la de eliminar los obstáculos del río como por ejemplo las presas, pero sí que se mostró partidario de, en el caso del Cega, acudir a un mecanismo regulador como es un embalse para “mantener un caudal constante en verano y evitar las crecidas”. En esta línea señaló que hay prevista la construcción de uno en Lastras de Cuéllar.

Finalizada la parte expositiva se abrió un turno de debate con una amplia participación de la concurrencia quien en su mayor parte, y a juzgar por las opiniones vertidas, se posicionó por la vertiente ecológica del problema. Cerró la jornada el Alcalde de Viana, Alberto Collantes, quien además de alabar la labor del Foro Agenda 21 de agradeció la masiva presencia de público local, que siempre ha mostrado especial sensibilidad por este asunto, y de vecinos de otras poblaciones afectadas.

Está previsto que tras esta jornada, en fecha aún sin especificar, se realice una marcha el día 9 hasta Mojados para llevar un documento elaborado con las conclusiones de la misma. Así mismo desde el Foro y al Asociación Garrapinos se van a realizar unas jornadas de concienciación ambiental con los niños del CEIP Rosario Pereda de Viana.

De izquierda a derecha Francisco de las Heras, Urbano Sanz y José Antonio García.

VISIÓN DE LOS COLECTIVOS ECOLOGISTAS Y DE LOS ALCALDES

Para el presidente de la Asociación Garrapinos con sede en Mojados, Juan José Cebrián, presente en el acto, “de donde no hay es imposible dar más” como sucede con el agua del Cega. Si dado el problema, la CHD tiene previsto incrementar las concesiones, “ese problema se va a agravar aún más” ya que se promete más regadío cuando no se dispone de agua. “Si los vecinos de los pueblos de Megeces, Mojados o Viana somos los que tenemos que levantar la mano para decir que se deje de regar, no entiendo a quién estamos pagando para que regule eso. Es la CHD la que tiene que hacer eso y en función de sus gráficos regular con antelación para que el río no se seque.  Está claro qué es lo que ocurre para que este año, que ha habido muchas más lluvias, el río se haya secado”.

La postura que manifestaron los alcaldes presentes coinciden en la necesidad de conjugar lo más efectivamente posible el respeto por el medio ambiente y por el río con las necesidades de los regantes.

En este sentido Abel Manso, de Megeces, abogó claramente por la construcción de un embalse puesto que en la localidad que él representa “hay vecinos que viven de la agricultura y necesitan el agua del río para sus explotaciones” dejando claro que comparte la preocupación reinante por la situación del río.

Adolfo López, primer edil de Mojados, entiende al alcalde de Megeces y a otros que defienden la necesidad de garantizar el agua de riego y entiende la actitud de los ecologistas. Lo objetivo para él “es que a día de hoy da pena ver el río todos los veranos”. Del contenido de la jornada sacó de conclusión que ni siquiera la CHD “tiene claro” como abordar el problema. “Hemos escuchado que el embalse de las Lastras está proyectado desde hace mucho y mientras mi antecesor en el cargo decía que lo que pedía la CHD es hacer azudes, hoy ha quedado demostrado que es al revés y que tiende a eliminar obstáculos al discurrir del río como ocurrió en Mojados con la balsa sin que nadie se enterara”. Sobre si la solución para que se termine con los problemas de escasez de caudal en el Cega durante el verano es restringir las concesiones o construir un embalse en la cabecera, él particularmente se posicionará en lo que certifiquen técnicos competentes en la materia”.

Alberto Collantes, regidor de Viana, afirmó que la realidad actual “es la que es” y por ello es “urgente” que se concilie el uso del agua para la agricultura y el abastecimiento con la realidad medioambiental. Collantes defiende, tras conversaciones con vecinos, con los regantes de la comarca del Carracillo y con ayuntamientos de la provincia de Segovia que pertenece a esta comarca y a la Mancomunidad de las Lomas, que “todo pasa por una regulación y no porque todo el agua vaya para abastecimiento y riego de una manera descontrolada”. Señaló como como ejemplo de efectividad de los mecanismos reguladores el Río Adaja, que “en cabecera a finales de agosto estaba seco y sin aportes de agua, mientras que en su confluencia con el Duero, gracias al embalse de las Cogotas, la gente se estaba bañando”. Para apoyar su apuesta por la regulación acudió del caso concreto de Viana que al encontrarse en la cola del río ha tenido que nutrirse de agua potable a otras zonas geográficas porque los pozos subterráneos están secos y por otro lado sufre las oscilaciones que se da en el caudal del río en primavera con inundaciones incluidas frente a las de verano con la práctica desecación del río. 

Aspecto de la Casa de Cultura de Viana al inicio de la jornada. En la parte derecha en primera fila, Alberto Collantes, Abel Manso y Adolfo López.

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