Cultura y tradición
La Asociación de Música Tradicional Tierra de Pinares repasó sus 40 años de historia en el Certamen de Dulzaina de Aldeamayor
En el que además presentó su nuevo disco, Ojo de Mar, que ha contado con diferentes colaboraciones de músicos de todo el territorio nacional en el que conviven melodías tradicionales, repertorios históricos y nuevas creaciones
Juan José Villalba Pinilla
El pasado sábado, 8 de agosto, se celebró en la Casa de Cultura “Adolfo Suárez” de Aldeamayor de San Martín la edición número cuarenta del Certamen de Dulzaina que, en el contexto de las fiestas patronales en honor de San Roque, organiza anualmente la Asociación de Música Tradicional ‘Tierra de Pinares’ en colaboración con el Ayuntamiento del municipio.
El de este año ha sido una cita especial. Además de para conmemorar los cuarenta años de la existencia de la asociación organizadora, este festival de exaltación de uno de los instrumentos más característicos del folclore castellano, uno de los más longevos de todo el panorama nacional, ha servido para que el colectivo presentara el que ya es su tercer disco: Ojo de mar. Este trabajo se una a Donde los pinos sueñan (2002) y Los vértices de la esfera (2014) como recipiente físico de esas cuatro décadas.
EL DISCO
Con el título de Ojo de mar se evoca a la antigua denominación del paraje conocido actualmente como ‘El Manadero’, predio de donde proviene buena parte del agua que desde hace décadas se consume en el núcleo tradicional de Aldeamayor. Por ello el prólogo del disco, que ya se puede adquirir, señala que “hace cuarenta años, cuando la dulzaina sobrevivía en el ostracismo, denostada como un eco de segunda y condenada al silencio de los «chiflas», brotó en nosotros una necesidad de agua clara. No nacimos de una moda estacional, sino de la resistencia de lo que es permanente. Como el Ojo de Mar, surgimos alzando la voz de madera y caña en un terreno que muchos daban por yermo cuando pocos querían escuchar”.
En palabras de Luis Ángel Fernández, director de la Escuela de Música Tradicional de Tierra de Pinares, el trabajo “es además un proyecto profundamente colectivo. En sus 13 temas conviven melodías tradicionales, repertorios históricos y nuevas creaciones. Conviven también varias generaciones de músicos y algunas de las voces más destacadas de la música de raíz de nuestro país”.
La grabación, mezcla y masterización ha corrido a cargo del propio Fernández junto a Jaime Vidal y Roberto González a lo largo de todo un año en los locales de la Asociación con recursos propios. La portada e ilustraciones han corrido a cargo de Nicolás Cristóbal Olmedo, joven socio de la AMT y danzante del grupo ‘Aldea Maior’.
El disco cuenta con la participación de artistas locales y de músicos invitados como Eliseo Parra, Chuchi Cuadrado, Miguel Abad, Javier Polo, Santiago Calvo, Ramiro González, el dúo Rafa y Fernando, el grupo La Charambita, el puntero grupo DelaMeseta, el poeta Rubén Ruiz y muchos otros colaboradores, algunos de los cuales estuvieron presentes en esta puesta de largo.
El repertorio constituye un recorrido por la memoria musical de nuestra tierra. Fandangos, jotas, bailes corridos, pasacalles y melodías que forman parte de la banda sonora de varias generaciones de castellanos. Desde piezas procedentes de grandes referentes como Crescenciano Recio, Gregorio García Vicente o Librado Rogado hasta composiciones actuales que, como señalaron los protagonistas, “muestran que la tradición no es un museo inmóvil, sino que es una realidad viva capaz de seguir creando y emocionando”.
EL CERTAMEN
A diferencia del formato que se ha repetido en las treinta y nueve ediciones anteriores, en las que músicos llegados de otras tierras acudían a Aldeamayor a mostrar su forma de entender la dulzaina, esta cuadragésima edición ha contado casi exclusivamente con artistas locales, los integrantes de la ‘Tierra de Pinares’, a los que ocasionalmente su sumó algún colaborador bien de los que aparecen en el disco o bien con quien les une una estrecha relación.
Tras la apertura del evento por la locutora y presentadora Lidia Veiga y la presencia en el escenario de la última generación de los incorporados a la Escuela, los vástagos de los más veteranos de la escuela, dio comienzo la parte musical y durante cerca de hora y media las melodías fueron brotando al igual que el agua de ese Manadero.
Arrancaron con ‘Diana’, tema del repertorio de Jesús García que además se repite por partida doble en Ojo de mar pues sirve de apertura y de cierre, en este último caso en versión electrónica en colaboración con el puntero grupo Delameseta. Continuaron con ‘Fasioren Martxea’, de Bonifacio Aranda, y con ‘Jota Vallisoletana’, que contó con la colaboración de la dupla formada por el dulzainero Rafa Cubillo y el tamborilero Fernando Zarzosa.
Entre pieza y pieza hubo momentos para la nostalgia y el recuerdo, con menciones a quien puso en marcha todo, José Luis Castán; a antiguos profesores, como el propio Castán, Eugenio Rodríguez o Cayetano Morales, a vecinos que, como parte de la directiva de la asociación lucharon por su pervivencia, tales como Fermín Benito, Marta Cabeza o José Antonio Plaza, o a actuales integrantes, como Luis Ángel Fernández, quien cogió el toro por los cuernos y se hizo cargo de la dirección del colectivo en un momento muy sensible de su historia garantizando su pervivencia.
La música continuó con ‘Baile Corrido’, pieza de Cresceciano Recio que interpretaron en simbiosis con el rabel del palentino Miguel Abad; ‘Habas de Pesquera’, de Crescenciano Recio; ‘Fandango’, tema que cuenta con la colaboración vocal de Eliseo Parra, Ramiro González y Ángel Lévid, los dos últimos presentes el sábado, así como con las secciones de cuerda de Javier Polo (guitarra y laúd) y Santiago Calvo (bandurria), este último también presente.
Hubo un espacio para agradecer la colaboración de instituciones como el Ayuntamiento de Aldeamayor por su apoyo durante los 40 años, representado en la sala por varios concejales entre los que estaba la responsable de Festejos, Virginia Almanza, encargada de subir a recoger un recuerdo de agradecimiento. Por su puesto no podía faltar una mención a la labor de las familias de los dulzaineros quienes desde que arrancara esta aventura apoyaron de manera inquebrantable a aquellos niños que empezaban y que ahora son los hombres que dirigen los designios del colectivo. Igualmente recibieron el calor del público colaboradores habituales de la escuela como los músicos Ángel Lévid y Andrés Sanz.
La última parte del concierto, en el que se escuchó un mensaje de reconocimiento por parte de Joaquín Díaz, se cerró con cuatro nuevas piezas: ‘Bailes asentados’, del repertorio del ‘abuelo Puja’, con la colaboración de los pedrajeros Jaime Vidal (acordeón y caja) y Francisco García (dulzaina) quienes no faltaron a esta puesta de largo; ‘Rumba de Los Talaos’; ‘Jota Castellana’, del repertorio de Gregorio García Vicente que en el disco cuenta con la participación de Mónica Supiot al órgano y Elías Martínez a la dulzaina y sustituidos en este directo por Vidal y García; ‘Pasacalles de Librado’, de Librado Rogado; y como punto y final la ‘Jota de Aldeamayor’.
