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Héctor Alonso Ferrero, enfermero en el Hospital de la Feria de Muestras: “Los pacientes se muestran encantados por las condiciones en las que se les atiende”

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  • Este podólogo de profesión, natural de Portillo, es uno de los sanitarios que desde el pasado viernes trabaja en el hospital de campaña que se ha instalado en la Feria de Valladolid donde se derivan a pacientes afectados por COVID 19 de otros centros de la región
Héctor Alonso, durante una intervención en su clínica podológica.

Pueblosycomarcas.com@PueblosComarcas

El portillano (aunque por sus venas también corre sangre de Aldeamayor) Héctor Alonso Ferrero ha cerrado provisionalmente (sólo atiende urgencias) su clínica podológica, Supie, para incorporarse, desde el pasado viernes, al hospital de campaña que la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León ha instalado en la Feria de Muestras y al que se derivan pacientes afectados por el COVID 19 que han estado ingresados previamente en hospitales de otras provincias.

Desde que la pandemia afectó de lleno a nuestras vidas, Héctor tenía claro que de una u otra manera él quería colaborar y esta experiencia suple, parcialmente, la idea que tenía de invertir parte del verano en algún proyecto solidario en algún país de los denominados del Tercer Mundo. La oportunidad le llegó en forma de la oferta de empleo realizada por la Junta de Castilla y León en busca de personal sanitario para dotar la instalación dado que, además de podólogo, es enfermero titulado. Tras recibir una formación específica que incluyó, entre otros aspectos, la manera de colocarse y retirarse el EPI (equipo de protección individual) para evitar contagios e información y otras consideraciones relativas a los pacientes que ingresarán en este centro, Héctor comenzó a trabajar el viernes 3 de abril en unas instalaciones que para él “no pueden estar mejor dotadas”.

Ese día llegaron los tres primeros ingresos que fueron ubicados en unas habitaciones individuales que para Héctor “están muy bien habilitadas buscando que la estancia de los enfermos sea lo más cómoda posible”. El perfil de los pacientes  es el de personas que, tras dar positivo en los test de COVID 19 y haber estado hospitalizados, presentan buen estado en general, síntomas leves y están conscientes y son colaboradores. A partir de esas premisas el trabajo que se realiza es el del aseo diario, las dietas, la administración de medicaciones relativas al COVID 19 y a otras dolencias previas, toma de constantes (tensión arterial, pulso, saturación de oxígeno, etc.) o la realización de pruebas como gaseometrías arteriales o la propia PCR que es la que determina si el paciente sigue siendo positivo o ha conseguido superar el contagio.

Aunque son diez años sin practicar la enfermería, el que la podología esté íntimamente ligada a la cirugía ha hecho que no haya tenido excesivos problemas para adaptarse a las funciones para las que se le ha contratado. “Me ha costado más familiarizarme con los sistemas informáticos y con aspectos meramente logísticos que con lo que es tema sanitario estrictamente.

El protocolo marca que allí estén durante varios días hasta que el test de negativo y puedan ser dados de alta. “Se pretende que ésta sea una zona de bioseguridad al cien por cien. Aquí el paciente entra positivo y no puede contagiar a nadie y solamente puede salir cuando es negativo o cuando aun siendo positivo está sintomáticamente está muy estable y tiene la posibilidad de estar aislado en su domicilio”.

 “Los pacientes nos trasmiten que están encantados de su estancia aquí, no sólo por el trato que se les dispensa sino, porque tienen más libertad, pueden caminar, relacionarse con más gente e, incluso, tienen una sala para, cumpliendo las medidas de protección necesarias, pueden ver la tele” explica.

Si bien tiene un contrato de tres meses, Héctor es consciente de entre unas cosas y otras, bien por lo que se pueda alargar el estado de alarma y bien por cómo se pueda ir saliendo de la situación de confinamiento, no volverá a abrir su clínica podológica en condiciones normales, como mínimo, hasta los meses de julio o agosto “si bien considero que la carga de trabajo no será la misma que teníamos hasta el momento en que explotó la crisis sanitaria porque la gente tendrá que tomar ciertas medidas de seguridad”.   

MEDIDAS DE SEGURIDAD ANTI CONTAGIO

De estos primeros días, lo que más le ha llamado la atención es la importancia de las medidas de seguridad para evitar contagios. Por ello se tienen que cumplir unos protocolos bastante estrictos. “Antes de entrar en el pabellón de los pacientes –explica-pasamos por una zona previa donde, con la ayuda de unos técnicos, nos colocamos los EPIs. Ya dentro de ese pabellón, hay numerosos bidones para lavarse las manos las veces que sean necesarias, pues el del lavado es un aspecto en el que se nos ha insistido. Además, piso de los pasillos se impregna cada dos horas con una solución de hipoclorito para que los pies también estén descontaminados. Cuando vamos a finalizar la jornada, antes de quitarnos los EPIs, nos metemos en unos barreñones y se nos pulveriza por arriba y abajo con una la solución de hipoclorito para descontaminarnos y finalmente, antes de ponernos la ropa de calle, nos duchamos en una zona habilitada para ello. Por lo que respecta al material para la protección del personal, hay un gran volumen que se está racionalizando para que no escasee cuando haya más pacientes. Desde mi punto de vista –resume Héctor- está todo muy bien organizado dentro del poco tiempo que se ha tenido y dentro de lo que supone una pandemia. Además, han puesto a nuestra disposición la posibilidad de residir en un hotel durante los días en los que trabajamos”.

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