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La Asociación Cultural Aldeamayor Taurina celebró su tradicional capea anual

  • Uno de los momentos más esperados de este dinámico colectivo, que se celebró en las instalaciones de la Finca Sotoverde, en la propia localidad
  • ACAT cerrará su temporada taurina 2026 con su tradicional comida de Hermandad el día 11 de octubre, aunque próximamente se iniciarán las reuniones preparatorias para los eventos de 2027.
Imagen de un momento de la capea. (HELENA MASEDO)

Helena Masedo Garzón

El pasado sábado 26 de septiembre, los socios de la Asociación Cultural Aldeamayor Taurina (A.C.A.T.) se reunieron en las instalaciones de la Finca Sotoverde en una de las jornadas más esperadas por todos ellos: su tradicional capea anual. La expectación de los usuarios, y, sobre todo, los que acudían por primera vez, se evidenció minutos antes de la suelta de la primera vaquilla, y por ello se repitieron comentarios como «a ver qué tal».

La primera res, de aproximadamente un año y pelaje oscuro, accedió al ruedo en torno a las 12:45 y congregó a una veintena de jóvenes en la arena. Además, una decena de espectadores visualizaron a los mozos desde la barrera, interesados en cómo alguno de ellos se iniciaba en las distintas suertes. No faltaron los quiebros y los cortes, así como los asentimientos de conformidad que convirtieron a la becerra en una lidia interesante. Uno de los principiantes se situó frente a ella, dispuesto a quebrar a la hembra, pero cayó al suelo tras perder el equilibrio.

Pese a los primeros envites, y transcurridos veinte minutos, el animal quedó rezagado, lo que dificultó las ejecuciones de los jóvenes. Los mozos alentaron a la vaquilla con chaquetas y silbidos, si bien ésta se limitó a tardear y escarbar en la arena. Finalmente, y tal vez motivado por la quietud de la becerra, el portón de toriles se abrió de nuevo y la res retornó a corrales al trote.

La segunda protagonista de la tarde resultó ser una nueva becerra de menor tamaño que su predecesora. Pronta y eléctrica, trazó un círculo completo al ruedo antes de embestir contra una de las barreras y, posteriormente, contra las ruedas situadas en el centro de la arena. Los mozos no se demoraron en citar a la chota; uno de ellos, incluso, saltó a la res, pero cayó de rodillas. El resto de sus compañeros lo asistió con rapidez e indicó a otro mozo cómo iniciarse en los quiebros.

La agilidad y bravura de la hembra propiciaron que todos los asistentes pudieran disfrutar de las distintas suertes. Y, del mismo modo que habría ocurrido con el animal anterior, se sucedieron los comentarios de aprobación, que continuaron, incluso, cuando la vaca accedió a corrales tras su última intervención sobre la arena.

Tras la primera sesión en el ruedo, la jornada continuó en la nave donde se había instalado el comedor. Previo al almuerzo, los asociados se refrescaron con bebidas y sodas, hasta que, en torno a las 15:00 horas, los miembros de A.C.A.T. comenzaron a reunirse alrededor de dos largas mesas y sendos platos de comida. En esta edición, el menú ha incluido parrillada, paella, pan, bebida, café y postre.

Concluida la comida, se sucedieron las llegadas y las despedidas. Mientras que unos socios abandonaron la finca, otros acudieron a la cita antes de la suelta de la tercera vaquilla, que saltó a la arena a media tarde y reanudó la jornada. De nuevo, los jóvenes, sabedores de la bravura de la sarda, citaron al animal desde el centro de la arena, mientras que la becerra, en un acto de prontitud, favoreció el desarrollo de las tres suertes. En esta ocasión, las maniobras más frecuentes fueron los cortes, y más de una decena de mozos se sucedieron en el ruedo.

A la hembra sarda le sucedió una erala castaña, mayor que las anteriores, lo que propició que muchos de los presentes en el ruedo se retirasen a los burladeros. Tras barrer las tablas, el animal embistió contra las ruedas centrales. Solo uno de los participantes se atrevió a encararla y a quebrarla, y un aplauso se extendió entre las manos de sus compañeros. Una vez más, se alternaron los «¡qué brava es!» con los «¡grábame!», de ahí que muchos de los espectadores, además de su bebida, alzaran el teléfono de vez en cuando.

La castaña, pese al descanso que le permiten los mozos, no se detiene. Barre las tablas por segunda vez, embiste uno de los burladeros y rompe al galope de nuevo. Los mozos, tras advertir la forma en la que el sol comienza a escurrirse en el horizonte, apresuran sus últimas suertes, cada vez más precipitadas. Esta vez, buscan la lente de la cámara, conscientes de que solo les quedan un par de oportunidades de conseguir una fotografía antes de encerrar a la vaca.

Esta, finalmente, accede a toriles minutos antes de las siete de la tarde. Sin saberlo, la hembra deja atrás el ruedo y una veintena de jóvenes que hablan de ella. Pero, más allá de eso, la pronta ausencia del animal en la arena deja una asociación reafirmada.

ACAT cerrará su temporada taurina 2026 con su tradicional comida de Hermandad el día 11 de octubre, aunque próximamente se iniciarán las reuniones preparatorias para los eventos de 2027.

Comida de hermandad. (HELENA MASEDO)
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