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El torero Jaime Ostos abrió la XXX Semana Cultural de La Pedraja

El matador de toros narró vivencias de su carrera pero no eludió responder a preguntas sobre temas de actualidad. Hoy, a partir de las 21:00, tendrá lugar la segunda de las conferencias de esta semana que con el título de ‘Antología del Timo’ correrá a cargo del policía y escritor Manolo Giménez.

Carlos Cerro Santos

Ayer comenzó la Semana Cultural que anualmente, y por trigésimo año, organiza la Asociación ‘Peña La Aldaba’ de La Pedraja de Portillo. Lo hizo con una conferencia que giró en torno a la figura del matador de toros retirado Jaime Ostos. Junto al veterano diestro, la mesa estuvo compuesta por Juan Lamarca, ex presidente de la Plaza de Toros de Las Ventas, por Juan Miguel Núñez, periodista y por el incombustible Aurelio Martín, presidente de la asociación.

A lo largo de la velada Ostos se centró en el toreo de ayer y el de hoy, haciendo una crítica comparativa y alegando que la emoción de los tendidos de hace décadas no era ni parecida a la de hoy. En una noche cargada de vivencias y anécdotas, el diestro de Écija no dejó escapar la ocasión de aludir a la escasa unión que desde siempre ha habido en la profesión.

Además de como torero Ostos se definió como persona ilusionada por hacer cosas por los demás y añadió como prueba de ello los 386 festivales benéficos toreados a lo largo de su trayectoria en los que no cobró un solo duro y se llevó dos cornadas o un episodio vivido en Medina de Rioseco: en 1958, volviendo de torear de Bilbao y marchando dirección Pontevedra, también a enfrentarse a los cornúpetas, su cuadrilla y él pararon en Medina de Rioseco para comer un bocadillo y se encontraron a unas monjas que les pidieron ayuda para un albergue de necesitados que “a punto estaban de morir de frío y hambre”. Según Ostos, fueron a visitar aquel albergue, que efectivamente necesitaban una ayuda económica, y en aquel mismo momento agasajaron  a las monjas con cincuenta mil pesetas.

A lo largo de las casi dos horas que duró la velada también tuvo tiempo de comentar cómo su profesión de torero le ha servido para, además de hacer algo que verdaderamente le apasionaba, para tener la puerta abierta allá donde fuera. “Simplemente me bastaba con decir soy Jaime Ostos, el torero, y entraba donde fuera” sentenció.

Llegó a tener encuentros con grandes figuras de la política española, alemana o incluso estadounidense de aquella época. Jaime Ostos, descendiente de familia acomodada del sur de España tenía pensado estudiar y dedicarse a la aviación, al igual que sus hermanos se decantaron por estudiar ingeniería agraria, pero la tauromaquia era su verdadera ilusión.

Concluyó la tarde con un turno de preguntas, destacando la del periodista y crítico taurino Santos García Catalán, en la que preguntó al torero sobre la polémica existente acerca de la Feria de Abril de Sevilla, y en la que Ostos fue muy claro y rotundo en su respuesta: “lo primero hay que tener en cuenta son los antecedentes históricos de la Plaza y de la empresa que lo regenta para poder entender el por qué está la cosa como está. En segundo lugar creo que este año el beneficio que va a obtener la empresa va a ser mayor al de años anteriores, y por último, me parece impresentable que un torero contrate a otro torero, y si es así que al menos sea por el mismo dinero”.

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