De Margarida: “Se necesitan reformas de calado para volver a la senda del crecimiento”

  • La inflación se ha moderado, aunque la subyacente se ha disparado, no ayudando ni a la estabilidad económica ni al crecimiento
  • Los consumidores se encuentran indecisos en sus compras por la alta incertidumbre, tanto económica como geopolítica

 

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En la mañana de hoy, el Servicio de Estudios Económicos (ECOVAEstudios) ha presentado el Observatorio Económico de la región correspondiente al tercer trimestre del año, así como las perspectivas para 2024, donde se ha podido constatar que “estamos en un momento económico de contracción, donde la incertidumbre y la indecisión en ciudadanos y empresas son las dos notas características más importantes”.

El director de ECOVAEstudios, Juan Carlos De Margarida, ha resaltado que “las cadenas de suministro y el comercio se están ralentizando en un entorno de incertidumbre enorme y sin visos de disminuir atendiendo a las nuevas realidades que van surgiendo sucesivamente sin dar un respiro a la economía: crisis financiera del 2008, la pandemia del Covid en 2020, la Guerra de Ucrania en 2021 y actualmente la Guerra en Oriente Medio de Israel y Hamas”. No obstante, sí que se ha mostrado ligeramente esperanzador al mencionar que “el bajo precio del petróleo está manteniendo el consumo y, por tanto, la actividad económica, algo que podría desestabilizarse si los países afines a Palestina se posicionan con consecuencias impredecibles desde el punto de vista socioeconómico, o bien que se produzca un incremento exponencial de los costes del transporte marítimo al optar por otras rutas menos conflictivas”.

En cuanto a la ralentización del crecimiento económico de la región castellano y leonesa, De Margarida lo ha atribuido a tres factores principalmente, como son “la subida del euríbor, la desaceleración de las exportaciones, así como la diminución del consumo por parte de los ciudadanos. En este sentido, la demanda interna se está resintiendo y, en consecuencia, las ventas del comercio se encuentran en descenso sin que la campaña de Navidad sea la posible solución al problema, ya que los consumidores se encuentran indecisos en sus compras por la alta incertidumbre, tanto económica como geopolítica”.

En cuanto a la inflación, las conclusiones del Observatorio han arrojado ésta “se ha moderado, aunque la subyacente está disparada. Además, los insumos han aumentado fuertemente en lo que va de año, lo que está haciendo que las empresas de servicios incrementen sus precios y las empresas industriales los trasladen a su cuenta de resultados para no perder clientes. Una realidad que no ayuda a la estabilidad económica y mucho menos a su crecimiento”.

El director de ECOVAEstudios sí que se ha mostrado optimista en cuanto al mercado de trabajo y los tipos de interés, ya que “las empresas no están reduciendo sus puestos de trabajo y los salarios han crecido con una consecuencia directa de fortalecimiento del poder adquisitivo del trabajador ante el consumo, haciendo que se compense el aumento de los tipos de interés de los créditos personales e hipotecarios, que parece que han tocado techo, aunque todavía existe margen de subida hasta llegar al 5% sino se disminuyen los precios”.

Por lo que respecta a las previsiones del próximo año 2024, De Margarida ha considerado que “se necesitan reformas e incentivos de calado por parte del Gobierno en materia laboral y fiscal para conseguir que las empresas creen empleo y, al mismo tiempo, éste sea productivo logrando una mayor competitividad”.

Por otra parte, también ha puesto de manifiesto que “es necesario que los Fondos Next Generation sirvan realmente para incrementar el crecimiento económico y la productividad y que no se concentren en el sector público. Es necesario que llegue al ámbito empresarial, pero sobre todo a las Pymes verdadero motor de la economía de la región”. No obstante, “la realidad es que la economía se va ralentizando a pesar de la “inyección” de estos Fondos, dado que el PIB va en descenso, la inversión está bajo a mínimos y en donde el aumento del gasto público sin criterios claros de eficiencia y eficacia está transformando lo coyuntural en estructural, lo que no solo no ayuda sino que perjudica al ciudadano y a su futuro”.

Así mismo, el Director del Servicio de Estudios ha sentenciado que “el problema ya no es solo que se esté produciendo un decrecimiento económico sino que cuando se vuelva a la senda del crecimiento esta sea lenta y con vaivenes desestabilizando a las empresas, haciendo disminuir sus ventas e incluso la desaparición de muchas de ellas con una consecuencia directa en los puestos de trabajo y en donde las familias, verdadero resorte del consumo, tendrían una pérdida del poder adquisitivo y del empleo”.

Como conclusión, De Margarida ha considerado que “existe un objetivo prioritario, que es no entrar en recesión, aunque la cuestión que subyace es que cuánto va a durar esta disminución económica y, sobre todo, cuándo tocaremos fondo y cuánto tiempo aguantaremos”. Por ello, “se deben hacer reformas estructurales de calado, con valentía y sin fisuras ideológicas, en donde las inversiones en infraestructuras, formación y adaptación a la inteligencia artificial son determinantes para garantizar el crecimiento económico y la calidad de vida y generacional de los ciudadanos”.