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ALDEAMAYOR VOLVIO A SER FIEL A SU CITA ANUAL CON LA DULZAINA

El teatro de la Casa de Cultura ‘Adolfo Suárez’ sirvió de escenario para que los dulzaineros vallisoletanos ‘Rafa y Fernando’, los aragoneses ‘Pasatrés’ y los locales ‘Tierra de Pinares’ mostraran al público su particular visión de este instrumento

Los vallisoletanos Fernando y Rafa en un momento de su actuación.

Juan J. Villalba Pinilla

En la tarde delsábado se celebró en la Casa de Cultura ‘Adolfo Suárez’ de Aldeamayor de San Martín la edición número treinta del Certamen de Dulzaina que organiza la Asociación de Música Tradicional ‘Tierra de Pinares’ con la colaboración del Ayuntamiento de Aldeamayor de San Martín. Los participantes fueron ‘Dulzaineros de Aragón’, y ‘Rafa y Fernando’ y la ‘Escuela de Música Tradicional Tierra de Pinares’.

Los primeros en actuar en un teatro abarrotado fue el dúo ‘Pasatrés’ formado por Diego Escolano (dulzaina, gaita de boto, chiflo, chicotén) y Jonás Gimeno (percusiones) y llegado a Aldeamayor desde tierras aragonesas. Ambos son músicos referentes dentro del panorama musical aragonés a la vez que reconocidos investigadores en el ámbito de la música tradicional. A Jonás se le considera un percusionista ecléctico que se dedica a las músicas del mundo. Diego Escolano es, según el director de la Escuela de Dulzaina de Aldeamayor, Luis Ángel Fernández “posiblemente el músico tradicional aragonés por excelencia. Está especializado en las gaitas y cuerdas tradicionales de Aragón, con una amplia trayectoria en el mundo de la música folk”.

No es la primera vez que el dúo visita Aldeamayor. Conocen la localidad por la relación que tienen con la lagunera Vanesa Muela, con quien están desarrollando el proyecto ‘Zaravall’, pero sí es la primera vez que mostraban su música en el pueblo. Ante el público que abarrotaba el teatro de la Casa de Cultura, los aragoneses presentaron un repertorio cuyo hilo argumental fue el sonido de tres instrumentos: su gaita -lo que en Castilla se denominaría como dulzaina-, la gaita de boto o fuelle –similar a la gallega o la asturiana- y la flauta de tres agujeros acompañada por el salterio o tambor de cuerdas. “Nuestra gaita -señalaba a esta redacción Diego-  es como las dulzainas castellanas antiguas: no tienen llaves y son muy parecidas en digitación a las valencianas”.  Incluyeron piezas muy distintas a lo que se escucha en Castilla y otras con elementos muy comunes a lo que se está habituado a escucha en Castilla. Entre las primeras interpretaron melodías para flauta de tres agujeros y unas danzas de las zonas del Maestrazgo con aires valencianos. En la parte más común se marcaron jotas, pollos y albadas.

Diego y Jonás llevan mucho tiempo trabajando en la música tradicional como profesores y en  varias formaciones musicales. Están asombrados de “la cultura y el amor” que hay en torno a ella en Castilla y León, en Valladolid y en Aldeamayor. Por eso, en declaraciones a esta redacción, quisieron mostrar su admiración por la labor que desde la Asociación ‘Tierra de Pinares’ se está haciendo por la difusión de este tipo de música tanto en una vertiente interpretativa, como pedagógica con la Escuela de Dulzaina, o en la recuperación de instrumentos.

Tras el dúo aragonés subieron al escenario los vallisoletanos ‘Rafa y Fernando’. Se trata de una pareja de músicos tradicionales sin los que, como señalaba Luis Ángel Fernández, “sería imposible entender la evolución de dulzaina y tamboril en nuestra provincia tanto en el ámbito de recuperación como en el desarrollo de nuevas formas y a través de la labor docente”.

Llevan juntos desde 1985 y desde entonces hasta ahora han sido premiados en varias ocasiones además de haber participado en varias grabaciones discográficas. Paralelamente han desarrollado una intensa labor docente en torno a la dulzaina y el tamboril. Visitaban Aldeamayor por segunda vez tras su paso por este certamen en 1991 y durante su actuación hicieron un repaso por los ritmos que se hacían en un día de fiesta en los pueblos de la Ribera del Duero interpretando ‘habas’, ‘corridos’ y ‘jotas’ explicando cómo y cuándo se usaban. La principal diferencia con respecto al tipo de piezas que se tocan en la Ribera con respecto a las de Tierra de Pinares es, explicaron a esta redacción, su estructura: estribillo- dos estrofas, estribillo dos estrofas frente a estribillo – estrofa, estribillo estrofa.

Para Rafa, mantener este certamen tras treinta años es algo “importantísimo” y “de valorar” puesto que “no hay muchos festivales ni de este tipo ni con tanta educación aquí en Valladolid”.

Para cerrar la tarde, la agrupación local ‘Tierra de Pinares’ subió a las tablas del teatro e interpretó nuevo repertorio mixto que incluyó obras de nueva composición basadas en patrones tradicionales como jotas y pasodobles –algunas de ellas dedicadas a miembros del grupo como Mario Castán por su boda o a personajes que,  como Rafael Gómez, trabajan en los campos de la investigación del folclore – y otras que versionan temas ya existentes como una variación de la entradilla segoviana. Finalizado el certamen, el director de la Escuela de Dulzaina de la Asociación ‘Tierra de Pinares’ hacía una valoración de los grupos participantes. De los aragoneses señalaba que posiblemente sean “los músicos más en boga en Aragón tanto en música fusión como puramente tradicional. Han hecho una barbaridad de trabajo de campo a nivel etnográfico y tienen editados ocho y nueve libros y en torno a veinte grabaciones”. De los vallisoletanos ‘Rafa y Fernando’, a  los que realizaron un homenaje, resaltaba que a pesar de ser tan jóvenes “tienen una trayectoria de más de treinta años en la música tradicional y son un referente tanto a nivel de investigación,  trabajo y docencia”. 

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